tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Callejuelas malditas y manchas de matanzas en las paredes rústicas, siembran hipótesis sobre instantes de asfixia desmembrada en las imágenes y figuras de mi mente.
El triste corolario de mis viajes a cada cuento cruel, edificando fuegos internos.
Quizás podamos escapar de este dolor, en la nave del espanto.
Será tiempo de la muerte.
Duermen las escaramuzas de este violento éxodo al vacío.
Es mejor que estar adentro…
Es mejor morir antes que nada.
Drenará el pesar de la noche su condena brutal será un deleite.
El sabor de un horizonte perplejo y los ojos pegados al agua de lluvia.
Otro descontrol de madrugada llegaron brigadas de alimañas en busca de más victimas.
¡Matan y huyen!!! ¡Matan y huyen!!!
Vuelta a la roja humedad de las calles.
Brotan pequeñas hordas desiguales.
Comiendo perros, insectos y arañas en las casas vacías.
Rodearan monasterios casillas y refugios.
Mientras muero ellos siguen entrando brilla esa rabia inaudita en sus rostros. Casi puedo entenderlos,como la musa entiende al sometimiento, como la lluvia entiende a los desamparados.
Como la muerte comprende a la vida y la lleva de la mano hasta su última morada.
Siento sus pasos…
Ya no hay comida, ya no hay palabras.
Ya no hay silencios, ni siquiera hay sexo.
Siento su respiración la veo tan frágil, tan introvertida, nerviosa y virulenta.
Su olfato me percibe como presa.
El dolor aún no llega.
Sin embargo, mi hora cae tras su risa de asesina.
El tiempo acaba mientras sus ojos tiesos la imaginan devorándome.
La sangre grita.
Puedo oír el bruxismo gruñido de sus dientes recreando su fantasía.
Su fantasía y mi dolor.
Callejuelas malditas y manchas de matanzas en las paredes rústicas, siembran hipótesis sobre instantes de asfixia desmembrada en las imágenes y figuras de mi mente.
El triste corolario de mis viajes a cada cuento cruel, edificando fuegos internos.
Quizás podamos escapar de este dolor, en la nave del espanto.
Será tiempo de la muerte.
Duermen las escaramuzas de este violento éxodo al vacío.
Es mejor que estar adentro…
Es mejor morir antes que nada.
Drenará el pesar de la noche su condena brutal será un deleite.
El sabor de un horizonte perplejo y los ojos pegados al agua de lluvia.
Otro descontrol de madrugada llegaron brigadas de alimañas en busca de más victimas.
¡Matan y huyen!!! ¡Matan y huyen!!!
Vuelta a la roja humedad de las calles.
Brotan pequeñas hordas desiguales.
Comiendo perros, insectos y arañas en las casas vacías.
Rodearan monasterios casillas y refugios.
Mientras muero ellos siguen entrando brilla esa rabia inaudita en sus rostros. Casi puedo entenderlos,como la musa entiende al sometimiento, como la lluvia entiende a los desamparados.
Como la muerte comprende a la vida y la lleva de la mano hasta su última morada.
Siento sus pasos…
Ya no hay comida, ya no hay palabras.
Ya no hay silencios, ni siquiera hay sexo.
Siento su respiración la veo tan frágil, tan introvertida, nerviosa y virulenta.
Su olfato me percibe como presa.
El dolor aún no llega.
Sin embargo, mi hora cae tras su risa de asesina.
El tiempo acaba mientras sus ojos tiesos la imaginan devorándome.
La sangre grita.
Puedo oír el bruxismo gruñido de sus dientes recreando su fantasía.
Su fantasía y mi dolor.
El triste corolario de mis viajes a cada cuento cruel, edificando fuegos internos.
Quizás podamos escapar de este dolor, en la nave del espanto.
Será tiempo de la muerte.
Duermen las escaramuzas de este violento éxodo al vacío.
Es mejor que estar adentro…
Es mejor morir antes que nada.
Drenará el pesar de la noche su condena brutal será un deleite.
El sabor de un horizonte perplejo y los ojos pegados al agua de lluvia.
Otro descontrol de madrugada llegaron brigadas de alimañas en busca de más victimas.
¡Matan y huyen!!! ¡Matan y huyen!!!
Vuelta a la roja humedad de las calles.
Brotan pequeñas hordas desiguales.
Comiendo perros, insectos y arañas en las casas vacías.
Rodearan monasterios casillas y refugios.
Mientras muero ellos siguen entrando brilla esa rabia inaudita en sus rostros. Casi puedo entenderlos,como la musa entiende al sometimiento, como la lluvia entiende a los desamparados.
Como la muerte comprende a la vida y la lleva de la mano hasta su última morada.
Siento sus pasos…
Ya no hay comida, ya no hay palabras.
Ya no hay silencios, ni siquiera hay sexo.
Siento su respiración la veo tan frágil, tan introvertida, nerviosa y virulenta.
Su olfato me percibe como presa.
El dolor aún no llega.
Sin embargo, mi hora cae tras su risa de asesina.
El tiempo acaba mientras sus ojos tiesos la imaginan devorándome.
La sangre grita.
Puedo oír el bruxismo gruñido de sus dientes recreando su fantasía.
Su fantasía y mi dolor.
Callejuelas malditas y manchas de matanzas en las paredes rústicas, siembran hipótesis sobre instantes de asfixia desmembrada en las imágenes y figuras de mi mente.
El triste corolario de mis viajes a cada cuento cruel, edificando fuegos internos.
Quizás podamos escapar de este dolor, en la nave del espanto.
Será tiempo de la muerte.
Duermen las escaramuzas de este violento éxodo al vacío.
Es mejor que estar adentro…
Es mejor morir antes que nada.
Drenará el pesar de la noche su condena brutal será un deleite.
El sabor de un horizonte perplejo y los ojos pegados al agua de lluvia.
Otro descontrol de madrugada llegaron brigadas de alimañas en busca de más victimas.
¡Matan y huyen!!! ¡Matan y huyen!!!
Vuelta a la roja humedad de las calles.
Brotan pequeñas hordas desiguales.
Comiendo perros, insectos y arañas en las casas vacías.
Rodearan monasterios casillas y refugios.
Mientras muero ellos siguen entrando brilla esa rabia inaudita en sus rostros. Casi puedo entenderlos,como la musa entiende al sometimiento, como la lluvia entiende a los desamparados.
Como la muerte comprende a la vida y la lleva de la mano hasta su última morada.
Siento sus pasos…
Ya no hay comida, ya no hay palabras.
Ya no hay silencios, ni siquiera hay sexo.
Siento su respiración la veo tan frágil, tan introvertida, nerviosa y virulenta.
Su olfato me percibe como presa.
El dolor aún no llega.
Sin embargo, mi hora cae tras su risa de asesina.
El tiempo acaba mientras sus ojos tiesos la imaginan devorándome.
La sangre grita.
Puedo oír el bruxismo gruñido de sus dientes recreando su fantasía.
Su fantasía y mi dolor.