Teo Moran
Poeta fiel al portal
Hoy, esta noche cae del cielo el milagro,
un universo entrecomillado por tus besos,
cae cada posibilidad de vida en tus dedos
y en el vaso vacío la felicidad peregrina
se adentra en el suspiro del corazón
que entre barras y tabernas se inflama
y se deposita como pétalo de mi melancolía.
Hoy, cuando los coches llevan sirenas
y raudos van desapareciendo calle abajo,
cuando la vida pierde valor tras la barra
y el borracho se cree dueño del mundo,
no sé si soy capaz de corresponder a un verso
con la inspiración y el amor necesario,
no sé como decirte que tras este pecho
hay una lumbre que enciende el alma,
cada latido embriagado por tu ausencia,
que soy capaz de dibujar rosas amarillas
y gracias a su aroma me hago alguien mejor,
recuerdo cuando el amor fue entregado
y del mismo modo fue correspondido,
que cada lágrima, cada delirio, cada letra,
me hizo regresar y gritar tu nombre,
y sé que llegará el día, con adicciones,
que desnudaré los pétalos de mi melancolía
en el umbral de tu recuerdo imposible,
beberé del mismo vaso opaco y vacío
y con una sonrisa, la más breve y aciaga
brindaré por nuestra felicidad cada noche.
un universo entrecomillado por tus besos,
cae cada posibilidad de vida en tus dedos
y en el vaso vacío la felicidad peregrina
se adentra en el suspiro del corazón
que entre barras y tabernas se inflama
y se deposita como pétalo de mi melancolía.
Hoy, cuando los coches llevan sirenas
y raudos van desapareciendo calle abajo,
cuando la vida pierde valor tras la barra
y el borracho se cree dueño del mundo,
no sé si soy capaz de corresponder a un verso
con la inspiración y el amor necesario,
no sé como decirte que tras este pecho
hay una lumbre que enciende el alma,
cada latido embriagado por tu ausencia,
que soy capaz de dibujar rosas amarillas
y gracias a su aroma me hago alguien mejor,
recuerdo cuando el amor fue entregado
y del mismo modo fue correspondido,
que cada lágrima, cada delirio, cada letra,
me hizo regresar y gritar tu nombre,
y sé que llegará el día, con adicciones,
que desnudaré los pétalos de mi melancolía
en el umbral de tu recuerdo imposible,
beberé del mismo vaso opaco y vacío
y con una sonrisa, la más breve y aciaga
brindaré por nuestra felicidad cada noche.