Sinuhé
Poeta adicto al portal
El perdón, ya sabes;
esa roquita azotada por olas
entre pilares míseros
en un muelle que alguna vez
existió.
Tiempo de dar
estación de las edades perdidas
y verte.
Hoy tú eres
ese mínimo rompeolas
una brisa mañanera que arruina,
salina entre las salineras.
Quiero recordarte toda
cursi pensamiento
petulante como el ardiente sol
de agosto,
detenido como todo, entendible
como tu nombre
que una vez comprendí.
Y tu blanco remate
la corona que lleva tu frente de reina,
soberana de los pianos sin cuerdas,
de carruseles con caballitos acuchillados;
tiovivo surreal
que imagino
al recordar tu nombre que una vez
pronuncié y retuve.
Reina mía
de un cuento que imaginé,
y llovía
......
esa roquita azotada por olas
entre pilares míseros
en un muelle que alguna vez
existió.
Tiempo de dar
estación de las edades perdidas
y verte.
Hoy tú eres
ese mínimo rompeolas
una brisa mañanera que arruina,
salina entre las salineras.
Quiero recordarte toda
cursi pensamiento
petulante como el ardiente sol
de agosto,
detenido como todo, entendible
como tu nombre
que una vez comprendí.
Y tu blanco remate
la corona que lleva tu frente de reina,
soberana de los pianos sin cuerdas,
de carruseles con caballitos acuchillados;
tiovivo surreal
que imagino
al recordar tu nombre que una vez
pronuncié y retuve.
Reina mía
de un cuento que imaginé,
y llovía
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