El Poeta Demente
¿Poeta?.
Me desperté solo y con la mente en blanco, por la fantasía
de la noche nueva y con su gélido aire y cenizas me envolvía
entregando mi rendición con fuego y papel que se quemaría
mucho más rápido que el sol, aunque acaba de empezar el amanecer
no podrá durar nada y su cálida llama ni un segundo más podrá mantener,
buscaremos una nueva forma para el plano volverlo a mover
lo más lejos de la existencia paralela, poder olvidarte será mi creencia
entre las sombras que sangran, que me callan, que debaten con la ciencia
interior que he estado preparando, pues nunca cumpliré su exigencia.
Al volver a mirar la luna con sus sombras menguantes me cortaba,
con sus rayos crepusculares me comenzó a elevar y a gran altura me soltaba,
atravesando la superficie que logré ver y si es que esto era real me preguntaba
al gritar y caer; ardiendo en fuego con un sable me atravesó
el abdomen, subiendo por mi pecho y de un tajo hacia arriba lo jaló
crispando mi alma de mi cuerpo, en la noche vi como mi organismo cayó
y me elevé tan alto que llegué despistadamente al límite de la realidad,
las alarmas sonaron; que había un intruso gritaron y miré su excentricidad
hasta que la misma luna me expulsó despertando sin nada de claridad.
de la noche nueva y con su gélido aire y cenizas me envolvía
entregando mi rendición con fuego y papel que se quemaría
mucho más rápido que el sol, aunque acaba de empezar el amanecer
no podrá durar nada y su cálida llama ni un segundo más podrá mantener,
buscaremos una nueva forma para el plano volverlo a mover
lo más lejos de la existencia paralela, poder olvidarte será mi creencia
entre las sombras que sangran, que me callan, que debaten con la ciencia
interior que he estado preparando, pues nunca cumpliré su exigencia.
Al volver a mirar la luna con sus sombras menguantes me cortaba,
con sus rayos crepusculares me comenzó a elevar y a gran altura me soltaba,
atravesando la superficie que logré ver y si es que esto era real me preguntaba
al gritar y caer; ardiendo en fuego con un sable me atravesó
el abdomen, subiendo por mi pecho y de un tajo hacia arriba lo jaló
crispando mi alma de mi cuerpo, en la noche vi como mi organismo cayó
y me elevé tan alto que llegué despistadamente al límite de la realidad,
las alarmas sonaron; que había un intruso gritaron y miré su excentricidad
hasta que la misma luna me expulsó despertando sin nada de claridad.