Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Anoche sentí quejidos rasgando mi cabeza,
mi cabeza en torbellino por tus briosos suspiros,
sabiendo a galope desbocado,
fui degustando cada salmo,
que desde tu boca , mi voz hervía ebria.
mi cabeza en torbellino por tus briosos suspiros,
sabiendo a galope desbocado,
fui degustando cada salmo,
que desde tu boca , mi voz hervía ebria.
Días lluviosos desean quedarse entre mis ojos
y concibo tu abotonada blusa delante
lista a descorrer cada broche presos dentro de su morada,
son seis y en el cuarto ,
tu brassier color piel se deja conocer a mansalva,
con estos aguzados ojos sorbiendo con lentitud la exquisita savia,
que desde tus senos se abren como vertiente insaciable.
y concibo tu abotonada blusa delante
lista a descorrer cada broche presos dentro de su morada,
son seis y en el cuarto ,
tu brassier color piel se deja conocer a mansalva,
con estos aguzados ojos sorbiendo con lentitud la exquisita savia,
que desde tus senos se abren como vertiente insaciable.
Mientras la esperma corre sigilosa por las velas iluminadas,
mantengo la flama que desde tus sueños se escapan,
aparcándola en mi boca como dulce maraña,
liando tus dos botones que erectos son presa fácil de mi celada.
mantengo la flama que desde tus sueños se escapan,
aparcándola en mi boca como dulce maraña,
liando tus dos botones que erectos son presa fácil de mi celada.
Cierro los ojos avistando la humedad de mi boca enajenada,
que movediza hace de tus quejidos
un sin fin de ronquidos
estremeciendo el camastro rendido a tus gemidos,
que a borbotones surgen imparables,
desde tu vientre hasta las sábanas desquiciadas.
que movediza hace de tus quejidos
un sin fin de ronquidos
estremeciendo el camastro rendido a tus gemidos,
que a borbotones surgen imparables,
desde tu vientre hasta las sábanas desquiciadas.
Oh!!!..., incontenibles sensaciones,
han de quedarse preciosas y cercanas al instante,
en donde fui fiel plebeyo,
de tus riachuelos interminables,
que extasiados se estremecieron en cada toque,
que enajenado dibujé con el borde de mis labios
han de quedarse preciosas y cercanas al instante,
en donde fui fiel plebeyo,
de tus riachuelos interminables,
que extasiados se estremecieron en cada toque,
que enajenado dibujé con el borde de mis labios
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