Anochecía en la callejuela,
y en la callejuela volvió a hacerse la luz;
luz que del sol insólitamente apareció
en un rayo luminoso que en una silueta fue a dar:
con su madre iba mi amada
y frente a mí acababan de pasar.
Cuando ella regresó a mirar,
su mirada hizo un milagro en mí;
en mí que quedé herido de muerte,
de una muerte que fue entrar a la vida,
a la vida que es el éxtasis de amor;
a una nueva vida porque desde aquel día
por ella, sólo por ella, vivo yo;
felicidad desconocida, dicha infinita,
éxtasis de amor que es como creer en Dios.
y en la callejuela volvió a hacerse la luz;
luz que del sol insólitamente apareció
en un rayo luminoso que en una silueta fue a dar:
con su madre iba mi amada
y frente a mí acababan de pasar.
Cuando ella regresó a mirar,
su mirada hizo un milagro en mí;
en mí que quedé herido de muerte,
de una muerte que fue entrar a la vida,
a la vida que es el éxtasis de amor;
a una nueva vida porque desde aquel día
por ella, sólo por ella, vivo yo;
felicidad desconocida, dicha infinita,
éxtasis de amor que es como creer en Dios.