Delarosa R.
Poeta recién llegado
Hasta las gotas de sudor de nuestros cuerpos
suspiran cuando en medio de la locura, ellas,
se funden instintivamente en la pasión.
Te cuento:
las mías brotan de mis manos temblorosas y todas
armoniosas bailan un vals; cruzan y tejen para mis labios,
un camino en tu divina espalda que pronto
mis mejores versos sentirá.
Cada gota va besando a cada Una de las gotas
femeninas que sintetiza tu existencia y,
cuando por fin llegan a tus caderas, forman un nicho
de creación evolutiva y hacen el amor como
ninguna otra alma.
Hagamos lo mismo también y que ni el más
poderoso huracán logre silenciar el grito
de nuestros corazones cuando con fuerza
tomes mis manos, cuando con lujuria
arranques la inocencia de mi ser.
la oscuridad nos ve, también se excita;
y ha hecho con la soledad un monumento
llamado firmamento para que en cada estrella
que brille, al morir el sol, te acuerdes
de cada vez que asustada dijiste mi nombre.