Cuéntame, cuéntame que sientes
cuando despiertas, cuando sabes que estás vivo
cuéntame que imaginas
cuando por algunos momentos te encuentras ido.
Cuéntame, cuéntame todo
dime que ansías cuando te toco
cuéntame, cuéntame todo
cuando susurro a tu oÍdo
y estrecho tu cuerpo al mio.
Cuéntale, cuentale a todos
cuéntales que tú y yo somos uno
cuéntales que apenas inicia la noche
y que hoy te entregas... mi hombre.
Ahora dime que ves, una puerta, una cama, mis pies
sube lentamente, llega de una vez
no tardes que en ti tengo fe.
Llega a mi paraíso, instálate ahi
lléname de besos, aférrate a mi
sigue el cadeo y escucha el si
que importa el tiempo, llegaremos hasta el fin.
Ahora hay sudor en nuestros cuerpos
la agitación y exhalación son extremos
tus manos explorando el terreno
cual dueño de montes supremo.
Se presenta un gemido, muerdo tu oído
transformas tu rostro, llenándote de gozo
susurras un te amo, me regalas un abrazo
se acerca el final, no aguantas mas.
La ciudad está callada
una tenue luz traspasa la ventana
mi lengua juega en tu boca
agradeciendo que me volviste loca.
Termina el amalgama, renace el alma
sólo se oyen besos en aquella cama
dos siluetas reflejadas en la pared
manos, piernas, caricias
invitando a que se moje de nuevo la piel.
cuando despiertas, cuando sabes que estás vivo
cuéntame que imaginas
cuando por algunos momentos te encuentras ido.
Cuéntame, cuéntame todo
dime que ansías cuando te toco
cuéntame, cuéntame todo
cuando susurro a tu oÍdo
y estrecho tu cuerpo al mio.
Cuéntale, cuentale a todos
cuéntales que tú y yo somos uno
cuéntales que apenas inicia la noche
y que hoy te entregas... mi hombre.
Ahora dime que ves, una puerta, una cama, mis pies
sube lentamente, llega de una vez
no tardes que en ti tengo fe.
Llega a mi paraíso, instálate ahi
lléname de besos, aférrate a mi
sigue el cadeo y escucha el si
que importa el tiempo, llegaremos hasta el fin.
Ahora hay sudor en nuestros cuerpos
la agitación y exhalación son extremos
tus manos explorando el terreno
cual dueño de montes supremo.
Se presenta un gemido, muerdo tu oído
transformas tu rostro, llenándote de gozo
susurras un te amo, me regalas un abrazo
se acerca el final, no aguantas mas.
La ciudad está callada
una tenue luz traspasa la ventana
mi lengua juega en tu boca
agradeciendo que me volviste loca.
Termina el amalgama, renace el alma
sólo se oyen besos en aquella cama
dos siluetas reflejadas en la pared
manos, piernas, caricias
invitando a que se moje de nuevo la piel.