Ictiandro
Poeta adicto al portal
Éxtasis
Adrian Seijas -- Azul Sheerle
Calma de viento en mi voz tus suspiros
con un abrazo de labios te sostengo,
se entrelazan mi alma y tu anhelo,
mientras se disuelven las sombras y el olvido
con un destello de tus ojos sobrevivo
arropando en mis brazos tu silueta en silencio.
En un viaje de tus dedos me pierdo,
en el cielo de tu amor navego.
Carta náutica de tus polos un gemido,
fresca tormenta de mis nubes cubriéndote
empapando mi corazón de sentimientos,
la humedad de nuestros cuerpos cautivos,
se sumergen en catarsis de sombras sin aliento
cada segundo es beso tu piel tatuando
donde emergen tus estremecimientos
más al sur de tus valles humedecidos.
Me pierdo en la cadencia de nuestro roce
y me hundo en lo profundo de tu mirada,
te ofrezco mis pétalos de flor subyugada,
te entrego toda el alma, explora mi universo.
Sin más luz que tus pupilas fraguando estrellas
el color de tu boca estalla en tormenta sin cielo,
relámpagos vivos de tus laderas volcánicas
curvando tu espalda buscando mis manos.
Manos conquistando mis puertos nuevos
llegas al cenit sobrepasando sus límites,
te afianzas en el fondo de mi alma
hombre fuerte, rudo, siempre sincero
que deshojas con los labios cada beso.
Seducido en tu aurora boreal ardiente
un amanecer es noche cuando te tengo
si así de ríos desbordados indetenibles
soy vida con lava de tu piel recorriéndome.
Bebo de tu caudal las aguas de mi lluvia
y me embriago con ellas hasta la locura,
baño fresco de tu rivera sobre mi cuerpo,
sin resuello y suplicante busco de tu boca
el oxígeno que ha de salvarme en tus brazos.
Éxtasis de nuestros afluentes doblegados
en torrente violento cambiando la geografía
de nuestras costas en nueva playa acercándonos,
juntos sobre manantial de blancas horas
socavando la ficción de nuestras locas fantasías.
Nuestros cuerpos son la danza de un encuentro,
seducida fui la manzana excitada de tus deseos
y los míos incendiando toda superficie que somos.
No termina la fiesta que se inició al mirarnos
si frente a frente, dormidos, rehacemos en sueños
la experiencia de amarnos hasta alcanzar el vacío.
Y al despertar, retomar las ansias como el primer segundo.