vehemente
Poeta recién llegado
ÉXTASIS
Cual escosistema imaginando...
de las raíces de mis delirios.
De mil noches jamás dormidas
y mil días jamás velados.
Confundiendo el trigo con el arroz,
y el sufrimiento con amoríos,
ruge mi único lucero,
al notar que el amor me ha cegado.
Escuché al silencio...¡grital profundamente!
De cuantias da el grito...
de una melodía triste ante la gente,
cuya profundidad es la tristeza
de no poderse expresar:
en oraciones y en términos acatados,
sin poderlos utilizar.
Que si ves algo jamás visto,
verás la claridad de un espectro cautivado,
de culpar a la majestad,
de etéreo corazón.
Al ser neutro el sentimiento sellado,
olvidándose de lo guardado.
Perdido entre la mirada
y jamás visto por la visión.
De tal ansiedad,
es el beber sediento para calmar mi sed.
Por gemidos de culpar al llanto por la luna,
cual penosa anochecer.
Que por verla la perdí,
y por perderla sufrí.
Cual sufrimiento es el recuerdo...
de aquella noche en que la vi.
Donde sueños plasmados a la realidad,
viví los momentos...
nunca queridos y siempre detestados,
y al colarse pesadillas al tacto de lo letal,
peor que mi realidad...
de tiempos sufridos y nunca olvidados.
Pavor de la ironía escrupulosa,
donde escoge al débil,
al romántico poeta escondido.
De sus deudas al deber prosas fabulosas,
siendo para siempre esclavo,
de aquel dolor permanecido.
Críticas a raudal es el goce de mi admiración.
blasfemia al divulgar,
dicho amor jamás escondido.
De cuales primicias de mis recuerdos,
mi única inspiración.
¡Y poesías cantadas, despiertas!
¡Ya jamás dormidos!
Cual único beso de la única dama,
que tiene que liberar al esclavo poeta,
maldecido y encarcelado por haber amado.
Cual amor épico y ligado a otorgar,
por los primeros ojos,
los primeros labios que desea besar.
Cual escosistema imaginando...
de las raíces de mis delirios.
De mil noches jamás dormidas
y mil días jamás velados.
Confundiendo el trigo con el arroz,
y el sufrimiento con amoríos,
ruge mi único lucero,
al notar que el amor me ha cegado.
Escuché al silencio...¡grital profundamente!
De cuantias da el grito...
de una melodía triste ante la gente,
cuya profundidad es la tristeza
de no poderse expresar:
en oraciones y en términos acatados,
sin poderlos utilizar.
Que si ves algo jamás visto,
verás la claridad de un espectro cautivado,
de culpar a la majestad,
de etéreo corazón.
Al ser neutro el sentimiento sellado,
olvidándose de lo guardado.
Perdido entre la mirada
y jamás visto por la visión.
De tal ansiedad,
es el beber sediento para calmar mi sed.
Por gemidos de culpar al llanto por la luna,
cual penosa anochecer.
Que por verla la perdí,
y por perderla sufrí.
Cual sufrimiento es el recuerdo...
de aquella noche en que la vi.
Donde sueños plasmados a la realidad,
viví los momentos...
nunca queridos y siempre detestados,
y al colarse pesadillas al tacto de lo letal,
peor que mi realidad...
de tiempos sufridos y nunca olvidados.
Pavor de la ironía escrupulosa,
donde escoge al débil,
al romántico poeta escondido.
De sus deudas al deber prosas fabulosas,
siendo para siempre esclavo,
de aquel dolor permanecido.
Críticas a raudal es el goce de mi admiración.
blasfemia al divulgar,
dicho amor jamás escondido.
De cuales primicias de mis recuerdos,
mi única inspiración.
¡Y poesías cantadas, despiertas!
¡Ya jamás dormidos!
Cual único beso de la única dama,
que tiene que liberar al esclavo poeta,
maldecido y encarcelado por haber amado.
Cual amor épico y ligado a otorgar,
por los primeros ojos,
los primeros labios que desea besar.