AndrésCa
Poeta recién llegado
Nublas el juicio del hombre adolorido, delicioso éxtasis.
Floreces como el Pensamiento amarillo en el helado invierno,
clavo, martillo y voluntad que crucifican el sufrimiento,
misticismo puro eres, comunión con viejos dioses olvidados.
Flotas con quimeras eróticas, deleites venusianos, bacantes cantos.
Llenaste mi alma con encantadoras sombras cálidas, arrullaste el pensamiento.
Negar tu gracia es una blasfemia demasiado razonada, demasiado desabrida.
Deleites ambrosiacos, medicina para el espíritu adolorido llevas.
El reencuentro con las musas ya planeaba, pero me abordaste de inmediato.
Arrebataste de la nada el alma que clamaba el vacio, el caos, el dolor.
En tus sabanas veladas vi la falsedad del mundo, la ilusión ficticia del mundo.
Comprensión pura de deleites mundanos, pasiones agitadas, éxtasis descontrolado,
como el fuego, y la vida que deviene y cura la muerte, consumiste el dolor.
Floreces como el Pensamiento amarillo en el helado invierno,
clavo, martillo y voluntad que crucifican el sufrimiento,
misticismo puro eres, comunión con viejos dioses olvidados.
Flotas con quimeras eróticas, deleites venusianos, bacantes cantos.
Llenaste mi alma con encantadoras sombras cálidas, arrullaste el pensamiento.
Negar tu gracia es una blasfemia demasiado razonada, demasiado desabrida.
Deleites ambrosiacos, medicina para el espíritu adolorido llevas.
El reencuentro con las musas ya planeaba, pero me abordaste de inmediato.
Arrebataste de la nada el alma que clamaba el vacio, el caos, el dolor.
En tus sabanas veladas vi la falsedad del mundo, la ilusión ficticia del mundo.
Comprensión pura de deleites mundanos, pasiones agitadas, éxtasis descontrolado,
como el fuego, y la vida que deviene y cura la muerte, consumiste el dolor.
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