Luciano21
Poeta recién llegado
Se escuchaban gemidos en la puerta de mi habitación. El ritmo y tono sugería que mi intervención sería inmediata y consecuentemente de una patada abrí la puerta haca la cueva alumbrada por diez velas. Tras ver la cabeza en la almohada apoyada que con amplios ojos me miraba incrementé el tono de sus gemidos al ser con el gatillo la pólvora volatilizada. Al dar tres pasos y tomar de mi señora la cabellera castaña, incliné fieramente su cabeza hacia donde el fina do mi sangre derramaba. Un demonio poseía su cuerpo mientras sonidos agudos salían de su pecho al mismo tiempo que el rubor encendió sus pálidas mejillas . Acabado el acontecimiento tomó con su mano mi brazo y ,soltando su pelo, traje su cara a mi pecho excitado y al verme de este efecto elevó sus labios a mis labios y me invadió el ferroso olor de sus besos.