Silencio Nocturno
Poeta que considera el portal su segunda casa
EXTRAMUROS DEL OLVIDO
No puedo contener el estruendo,
alarido de un animal herido.
Semilla germinada del oscuro infierno.
Semblante inexpresivo es mi ser,
cansando de luchar, agonizando.
Sangra la herida al amanecer,
en la noche el dulce dolor,
se convierte en eterno placer.
Odio que nace del corazón,
siempre cede vestido de rabia.
Que cuando mis ojos quedan vendados,
aparece el amor de tus manos,
y de mis manos, la dulzura de tu llanto.
El calor de nuestros cuerpos,
un solo canto.
Y sangra la herida.
¡Es eterna!
Y nunca dolió tanto la balada de tu canto.
A extramuros de mi alma,
soy amante que esconde su nombre.
Para nunca ser pronunciado.
:: Gracias por tan bello comentario, sin duda la tercera estrofa dulcifica el olvido.
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