Pablo Alonso
Poeta asiduo al portal
Esta extraña enfermedad,
Deja a todo ser humano ciego;
Sin que sus ojos puedan contemplar
Ni error muy grande, ni defecto pequeño.
Tiene síntomas variados,
Entre ellos la sordera,
Quedan los oídos apagados
Y una sola voz los despierta.
Son peligrosos los delirios
Y las constantes levitaciones,
Acelera el corazón sus latidos,
Y la mente es invadida de emociones.
Se tornan trémulas las manos,
Y por la noche llega el insomnio,
El tiempo siempre pasa volando,
El apetito se va sin retorno.
Se llega a moradas desconocidas,
La mente aprende a volar,
Alumbran las estrellas dormidas,
El día o la noche es igual.
Se ponen los pies temblorosos,
La piel cambia de color,
Los ojos se ponen llorosos,
Se experimenta un gran dolor.
Se pierde todo sentido,
Las manos tocan a Dios,
Pues todo parece distinto
Con la enfermedad del amor.
Deja a todo ser humano ciego;
Sin que sus ojos puedan contemplar
Ni error muy grande, ni defecto pequeño.
Tiene síntomas variados,
Entre ellos la sordera,
Quedan los oídos apagados
Y una sola voz los despierta.
Son peligrosos los delirios
Y las constantes levitaciones,
Acelera el corazón sus latidos,
Y la mente es invadida de emociones.
Se tornan trémulas las manos,
Y por la noche llega el insomnio,
El tiempo siempre pasa volando,
El apetito se va sin retorno.
Se llega a moradas desconocidas,
La mente aprende a volar,
Alumbran las estrellas dormidas,
El día o la noche es igual.
Se ponen los pies temblorosos,
La piel cambia de color,
Los ojos se ponen llorosos,
Se experimenta un gran dolor.
Se pierde todo sentido,
Las manos tocan a Dios,
Pues todo parece distinto
Con la enfermedad del amor.