Extrañares...

aoz

Poeta recién llegado
Extrañares...


Extrañares, la Primera...

Vendrías, tú cruel agonía
devuelta fresca como la fructífera
pasión de los leones en caza.

Vendrías cuando el recuerdo escasa de ti
a la puerta fantasía de mis ojos.

(Inútil desbordo de la fuerza odio que te olvidaba.)

Vendrías para que riegue
el hemisferio exacto de tu cuerpo,
porque conocía
y conozco
cada punto eje de tu órbita sexual…

(Divina
creación de niña luna,
fresa prohibida
ante mi cuarto
luz desvelo
de los cielos
traicionados...)

Ven como siempre me haz venido
y yo mordaz
...anhelando...
que me deshojes con tu nudo
leve tosco del perdón…

(Un desnudo teatro
aplaude al silencio
esperando mi alegría
entre tus labios...)

Vendrás con carne y sol...


Gino Alexander Amaya
2 Octubre 2006



Extrañares, la Segunda...

Ausente
desde la distancia
con mi soledad perfecta
que da nada,
ni un gemido,
ni un latido,
sólo enferma la memoria,
la visión descompuesta
del recuerdo
cual el tiempo
la mata, la prohíbe
entre los cielos
dolorosos del amor...


Gino Alexander Amaya
3 Octubre 2006



Extrañares, la Tercera...

(Insólita. Recóndita.
De la noche el beso
para el día:
la aurora tibia
en nuestra alba.)

Cómo se extraña
el eco de tu voz
cuando llama
por mi nombre
y retumba en el adiós...
Pasajero ruiseñor
de la vida
picoteando agonía
al corazón.


Gino Alexander Amaya
4 Octubre 2006



Extrañares, la Cuarta...

Grande, agonizante
núcleo de la abeja
chispa aguijón de sable.

Grande, agonizante
guardián
de las solares curvas
y de tu figura radiante.

¡Núcleo
de la abeja chispa aguijón de sable!

¡Grande, agonizante!


Gino Alexander Amaya
5 Octubre 2006



Extrañares, la Quinta...

“Un germen de pederte,
de perderme,
en el limbo túnel oscuridad,
cual diminutas luces
chispean
poder alcanzarme...
el cuerpo, el alma...”

Necesito de ti el regalo íntimo,
la sorpresa de tus labios
cuando rozan con los míos,
ése fulgor momento...
Valoro más el beso,
ése contacto principio de la piel,
la velada primera, la secreta
resistencia para lograrse infinito
otro recuerdo para la miel
de las otras mieles pasadas.


Gino Alexander Amaya
5 Octubre 2006



Extrañares, la Sexta...

Extraño la aurora de tus labios
en la hora cero de la cama,
cuando nos dábamos multiplicados
de musa negra, de musa blanca...

¡La multiplicada y la fresca!

¡La pura carne y su rebeldía!

¡La pasión y su mala maña!

¡La cama haciéndonos la fiesta!

¡De musa negra y de musa blanca!

¡La feroz forma de los cuerpos!

¡La gemida y su raíz fábula!

¡La aurora rompiendo día!

¡La yerta honda de tu sexo!

En fin, extraño la cobra de tus labios
en la hora cero de la cama,
cuando nos dábamos multiplicados
de musa negra, de musa blanca...


Gino Alexander Amaya
6 Octubre 2006



Extrañares, la Séptima...

Lira

(La conocí, una de ellas,
me dijo su nombre,
le ofrecí un pañuelo
para sus ojos tormenta,
me ofreció la sonrisa,
le ofrecí la mía,
se marchó cruda y eterna
con mi mueca perdida.

Lira en la orilla
del mar que ilusioné.
Lira la imaginada,
la musa del ayer...)

La verdadera forma del amor
es el cántico de la ilusión.


Gino Alexander Amaya
9 Octubre 2006



Extrañares, la Octava...

Arroparte de sombra
cuanta luna golpea
su luz al cuerpo,
al posterior de una ala que todavía abate...
Mojar caricias
con el riachuelo
que cuelga
en tu cabello,
y bautizar el pecado de la mano...
Manjares y la uva,
la que resbaló
por tu exquisita
lengua
en la cena del olvido...
Besarte
llenamente
en la vertiente
de un suspiro
no anunciado...
y de sorpresa...
colocarte la raíz
de éste amor
ya tan nombrado,
amputado de seno
cual mamé
tantas veces desesperanzado
con esperanza...

(Son las tres de la madrugada del jueves
y todavía estás aquí, cerca de mí,
arropada con mi brazo izquierdo,
y me pregunto, dudo,
creo que estamos ausentes,
divididos perennemente
y con la carne toda próxima
entre los cuerpos...)


Gino Alexander Amaya
3 Mayo 2007



Extrañares, la Novena...

Nombra y nómbrame.
Nombra el viento y en su extensión brisa
la representación del agua.
Nombra el venado que brinca el agua
y la forma lóbrega de la herida
y nómbrate palabra,
la palabra viva del moribundo,
la amplia extensión que recuerdas...
Nombra el péndulo disimulado en la ceniza
y nombra horas, la más alta y así, rezagada,
nómbrate momento...
cuál de ellos, a tu posición, escoge,
y nombra el absurdo silencio el nombre
con cual recuerdas mi ser...

Nombra esta muerte y vocea
la representación de mi sepulcro...


Gino Alexander Amaya
10 Mayo 2007



Extrañares, la Décima...

Ámame,
lúdame la noche y crea tumba
para ambos.

Ámame
gravísima, zúmbame el deseo.

Ámame en el umbral pecado
sin límite,
que nos vean los Ángeles del cielo
desnudos en la nube.

Ámame que amaré penumbra.

Nostálgica manía,
ámame
ha resucitar memorias...

Ámame sedienta de juventud.

Desciende,
da un paseo corto, trocemos el tiempo
y ha comer
rebanadas de placer.

Ama
azahares fríos
y sus amares mojados de tierra.

Ámame ama
secreta acechadora de sueños...

Obliguemos al cuerpo.
Ámame.
Juntos ha crecer la luz...


Gino Alexander Amaya
13 May 2007



Extrañares, la Undécima…

(¿Indómito,
por qué te resguardas suburbio
en la hoguera endeble del romance?

¿Por qué
para ella inmolas tus deseos?

Sabes muy bien que tu lucha fue inolvidable.

Piérdete en tu cansancio,
recurre otro comienzo… )


Fuimos bramidos, un llanto ocasional de los amores.
Fuimos…

Insípido y noctívago tus tercos cañones,
tus gatas crispidas,
tus murmullos de gestos,
tus roces al cuerpo abriendo surcos sexuales:
caprichos e inigualables de innumerosos desiertos
abriendo cauces hacia el borde del beso…

Fuimos insípidos y noctívagos
diluidos celestiales
con el vapor de la creación
y el origen de la cosquilla íntima para lo eterno,
con el nunca habrá un después
después de esto a lo que le llaman máximo,
sin la mentira de la ilusión, sino
con la gloria que quizás perdura o
que quizás nos mata…
pero fuimos la entrega y la carcajada
para el bufón rutina: las bragas
de la reina castigando la cordura
para el ave locura que revuela círculos
con una sola ala…

Fuimos exactos,
mutuos en lo mutuo auxiliar de las orillas,
un poco olvidadizos
cuando la marea borra las ganas.
Se nos suaviza la arena para el brote de luna
angustiada del mismo reflejo azul,
y desde allí continuamos vacíos.
Que espacio, que ocurrido de crudas,
qué chispa procura entre nosotros la ceniza
que prende y apaga simultáneamente
nuestro apasionado ardor
litúrgico…

Nosotros somos,
somos y fuimos un desorden paladar
buscando sabores antiguos,
una estela de voces románticas
que ya ha pasado,
un estrago a la supervivencia
por amarnos
en los bordes cristalizados del vino,
y con nosotros únicos superpoblados
con todos los signos del amar,
con todos los residuos, la creación,
con el algún llanto ocasional de los amores,
y con éste
mi profundo extrañar…


Gino Alexander Amaya
6 Junio 2008
 
listo jeje. me tarde un buen ratito leyendolos todos pero fue muy placentero ya que cada uno de ellos te atrapa facilmente. me han gustado los extrañares poeta. un saludo.
 
Muchas gracias por vuestro comentario y la paciencia para leer tanto.
 

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