BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mágicas noches se entrelazan
a espaldas de mi cuerpo: rumiante
ingenuo de voluntad doblegada,
confusamente excéntrico, deliberadamente
inexpresivo. Su espíritu homónimo
realza la parquedad de su solitario
trance, admite levedad esencial,
y golpes en la nuca, desarrollo
de elefantes. El agua encharcada
destruye praderas, síntomas de la nevada:
acaricio los parques públicos
demorados en las tempestades,
con sabor de fruta vieja.
El cuerpo ya no es el mismo:
soledad de soledades, entronizado
en su propia búsqueda por manantiales.
Vivo en la efímera impresión
de los bosques, escucho la radiografía
voraz de un cuerpo extrañándose.
Y en las noches sucesivas donde
golpea la misma noche, se oscurecen
los diapasones que hacen pólenes de
las flores.
©
a espaldas de mi cuerpo: rumiante
ingenuo de voluntad doblegada,
confusamente excéntrico, deliberadamente
inexpresivo. Su espíritu homónimo
realza la parquedad de su solitario
trance, admite levedad esencial,
y golpes en la nuca, desarrollo
de elefantes. El agua encharcada
destruye praderas, síntomas de la nevada:
acaricio los parques públicos
demorados en las tempestades,
con sabor de fruta vieja.
El cuerpo ya no es el mismo:
soledad de soledades, entronizado
en su propia búsqueda por manantiales.
Vivo en la efímera impresión
de los bosques, escucho la radiografía
voraz de un cuerpo extrañándose.
Y en las noches sucesivas donde
golpea la misma noche, se oscurecen
los diapasones que hacen pólenes de
las flores.
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