Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ese aroma tan tuyo por las mañanas,
tu voz cálida que me arrullaba por las noches,
recuerdo aquellos instantes de pasión y derroche,
durante aquellos días en los que tu me amabas.
Tu mano apretando la mía mientras la otra conducía,
tu pierna desnuda debajo de mi palma y de mis dedos,
me decían que después de unos tequilas volverías a ser mía,
me he desvelado intentando emular aquéllos desvelos.
Regresan esos momentos en los que muchas veces reímos,
me preguntan por los besos que amorosos nos regalamos,
y aunque no olvido todas las locuras que juntos hicimos,
extraño extrañarte, ahora que al fin estamos separados.
tu voz cálida que me arrullaba por las noches,
recuerdo aquellos instantes de pasión y derroche,
durante aquellos días en los que tu me amabas.
Tu mano apretando la mía mientras la otra conducía,
tu pierna desnuda debajo de mi palma y de mis dedos,
me decían que después de unos tequilas volverías a ser mía,
me he desvelado intentando emular aquéllos desvelos.
Regresan esos momentos en los que muchas veces reímos,
me preguntan por los besos que amorosos nos regalamos,
y aunque no olvido todas las locuras que juntos hicimos,
extraño extrañarte, ahora que al fin estamos separados.