cristobal monzon lemus
Poeta que considera el portal su segunda casa
Siento voy a morir en el lago de mis lágrimas
ante el vacío de vivir, una inexistente existencia.
Sin sentido, frío de tu ausencia, transferencia
de un amor sin cariño.
Me cubriré con los harapos del recuerdo, cobijas
del pasado, sin calor, ni olor, menos el tibio
aliento de sus colores, reflejos de ídas alegrías.
Versos de noche en ese lecho de poesía,
inolvidable; en cada beso un suspiro, en cada
caricia una metáfora, amanecer, de un poema.
Dulce labios de abeja, en lo recóndito de tu panal,
recurso de mi embeleso, chorro de miel, después
del exceso, amor entre ramas, delicioso vergel.
Sublime armonía en pentagrama, dos seres una
melodía, cantándole a la vida, su mejor inspiración.
Son cosas del corazón, cuando el día palpita
con emoción, eterno momento, dulce recuerdo
para vivirlo en soledad, en una sola queja, por
lo que fue, y no volvió, para volverlo a vivir, tanto
como pudo haberse gozado, en tiempo pasado
y sigue pasando en el tren de los años, quienes adentro
viajamos, diciendo adiós, en un extraño retorno.
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