Cherenda
Poeta recién llegado
Extraño el color del cielo en tus ojos
en esas mañanas de invierno y café;
la forma en que la luna lloraba
lagrimas de terciopelo en mi ventana
mientras tu cuerpo insinuante
se desmayaba de amaneceres en mi boca
Extraño que mis dedos curiosos
tracen el mapa de tu cuerpo en las sabanas,
y que la saliva empape mi tinta
con ese sabor a menta y cerveza;
en noches sin luna ni estrellas ni lumbreras
la forma tenue de tu piel de caoba extraño,
sin miedo, ni amor ni rencores te extraño.
Y el verso vuela lejos en tu búsqueda,
entre olivos y limoneros, entre montes y mares,
flores de mil colores y cuerpos y sueños
Pero no te encuentra, pero no te tiene.
extraño no soñar en las noches
para disfrutar en la mañana de tu imagen;
saberte tan mía como no lo has sido nunca,
devorando despacio como el horizonte a la luna,
las curvas ilusorias de tus labios...
en esas mañanas de invierno y café;
la forma en que la luna lloraba
lagrimas de terciopelo en mi ventana
mientras tu cuerpo insinuante
se desmayaba de amaneceres en mi boca
Extraño que mis dedos curiosos
tracen el mapa de tu cuerpo en las sabanas,
y que la saliva empape mi tinta
con ese sabor a menta y cerveza;
en noches sin luna ni estrellas ni lumbreras
la forma tenue de tu piel de caoba extraño,
sin miedo, ni amor ni rencores te extraño.
Y el verso vuela lejos en tu búsqueda,
entre olivos y limoneros, entre montes y mares,
flores de mil colores y cuerpos y sueños
Pero no te encuentra, pero no te tiene.
extraño no soñar en las noches
para disfrutar en la mañana de tu imagen;
saberte tan mía como no lo has sido nunca,
devorando despacio como el horizonte a la luna,
las curvas ilusorias de tus labios...