jorge luis murillo
Poeta fiel al portal
EXTREMIS
Del mundo ya nada espero
ni la bondad ni la maldad,
ni un ápice de piedad
ante el abandonado pasajero.
De la agonía que se agazapa
de este dolor y esta angustia,
con que miro la sombra que me atrapa
oscura, irreal y mustia.
Que ciñe mi cuello ahora
como un dogal irascible,
de aquel castigo terrible
ejecutado en la aurora.
Allí se desangra el alma
en ríos de gran torrente,
donde navega la calma
en el dolor inclemente.
Que ostenta su cruel corona
ante este despojo triste,
por que nunca lo abandona
mas al contrario lo embiste.
Con una furia inaudita
que asombra por su sevicia,
como una sierpe maldita
que se arrastra en la estulticia.
En su medio ponzoñoso
que es el fango y la basura,
en ese marco dañoso
de una proterva pintura.
Donde priman los colores
desteñidos del olvido,
llevando los sinsabores
mas allá de lo querido.
Ante una tumba vacía
enmohecida en el lamento,
de una forma tan impía
que lacera el sentimiento.
En una tarde embustera
donde contemplo los brazos,
de una abstracta enredadera
mientras mascullo fracasos.
Observando calaveras
con las cuencas ya vaciadas,
en una tarde cualquiera
en tertulia con la nada.
AB JORGE LUIS MURILLO ESTRADA
17-02-2.010
Del mundo ya nada espero
ni la bondad ni la maldad,
ni un ápice de piedad
ante el abandonado pasajero.
De la agonía que se agazapa
de este dolor y esta angustia,
con que miro la sombra que me atrapa
oscura, irreal y mustia.
Que ciñe mi cuello ahora
como un dogal irascible,
de aquel castigo terrible
ejecutado en la aurora.
Allí se desangra el alma
en ríos de gran torrente,
donde navega la calma
en el dolor inclemente.
Que ostenta su cruel corona
ante este despojo triste,
por que nunca lo abandona
mas al contrario lo embiste.
Con una furia inaudita
que asombra por su sevicia,
como una sierpe maldita
que se arrastra en la estulticia.
En su medio ponzoñoso
que es el fango y la basura,
en ese marco dañoso
de una proterva pintura.
Donde priman los colores
desteñidos del olvido,
llevando los sinsabores
mas allá de lo querido.
Ante una tumba vacía
enmohecida en el lamento,
de una forma tan impía
que lacera el sentimiento.
En una tarde embustera
donde contemplo los brazos,
de una abstracta enredadera
mientras mascullo fracasos.
Observando calaveras
con las cuencas ya vaciadas,
en una tarde cualquiera
en tertulia con la nada.
AB JORGE LUIS MURILLO ESTRADA
17-02-2.010