Birbiloke
Poeta adicto al portal
Beso tu pituitaria
ese ombligo más grande
aquellos que cercenan tu indumentaria
arrojan fuegos y queman tu amanecer.
Te llevaré conmigo
al poso de los silencios
para que no penes
lo que ellos penan
y abras tu boca
con dientes y colmillos
y tragues todos aquellos mal bienvenidos
que ásperos reniegan y aún así, obedecen.
Esa sí,
su tradición el viento que los lleva
de la mano del miedo y su ignorancia
capaz de jugar y condenar.
Que saben ellos de saber,
que saben ellos de mi mundo
si yo no tengo tiempo.
Y mañana será otro reír
y otro juicio.
Qué saben lo que nadie sabe y aún está por parecer.
Me río del futuro que está por llegar
aquello que aún así
sigue las coordenadas establecidas
y alzo mi vuelo lejos
de su podredumbre.
Rebelde sin causa
triste y empobrecido de aliento
retomando el vuelo
quiero besarte y que salgan serpientes de tu boca.
Aquellas que no nombro.
del árbol que traicionero fue bendecido,
y ahorcado fue su nombre.
Yo soy ese. detrás de la higuera
raíces de olivo
retorcido y envejecido por el tiempo
y un suspiro,
aliento y final
para besarte los labios
Y tu frente la huella quedo.
ese ombligo más grande
aquellos que cercenan tu indumentaria
arrojan fuegos y queman tu amanecer.
Te llevaré conmigo
al poso de los silencios
para que no penes
lo que ellos penan
y abras tu boca
con dientes y colmillos
y tragues todos aquellos mal bienvenidos
que ásperos reniegan y aún así, obedecen.
Esa sí,
su tradición el viento que los lleva
de la mano del miedo y su ignorancia
capaz de jugar y condenar.
Que saben ellos de saber,
que saben ellos de mi mundo
si yo no tengo tiempo.
Y mañana será otro reír
y otro juicio.
Qué saben lo que nadie sabe y aún está por parecer.
Me río del futuro que está por llegar
aquello que aún así
sigue las coordenadas establecidas
y alzo mi vuelo lejos
de su podredumbre.
Rebelde sin causa
triste y empobrecido de aliento
retomando el vuelo
quiero besarte y que salgan serpientes de tu boca.
Aquellas que no nombro.
del árbol que traicionero fue bendecido,
y ahorcado fue su nombre.
Yo soy ese. detrás de la higuera
raíces de olivo
retorcido y envejecido por el tiempo
y un suspiro,
aliento y final
para besarte los labios
Y tu frente la huella quedo.