DARDO GATTI
Poeta adicto al portal
Fábula del poeta el loco y la musa (Poema)
Ordenando la vida en la maleta,
salió y cerró la puerta tras su paso,
sin un adiós, y enfermo del fracaso
dejó a su loco y se marchó el poeta.
La musa quedó entonces desolada
al ver que la locura proseguía,
y así, noche tras noche y día a día
las chispas del ingenio, fueron nada.
Locuras a raudales sin premisas,
insólitos ataques de simpleza,
ideas que insultaban la cabeza
por idiotas, infames e imprecisas.
El loco desvariaba sin remedio
en cada estrofa de la vida misma,
y en el verso, más propio de un sofisma
le brindaba al buen gusto su epicedio.
La musa abandonada a su destino,
su abandono lloraba lamentando,
y siempre concluía preguntando
¿Porque mi soledad? ¿Por qué mi sino?
En tanto, ya muy lejos aquel vate
contento con su vida y sin escusa,
reía imaginándose a la musa
tratando de inspirar en el dislate.
Que entiendan esas musas perezosas
que al negarle chispazos al poeta,
arriesgan de su vida estar sujeta
a venganzas sutiles y graciosas.
No nacen de las piedras los rosales,
la inspiración poética tampoco,
no es la poesía para el loco,
ni son para poetas, hospitales.
DARDO GATTI Junio de 2015
Ordenando la vida en la maleta,
salió y cerró la puerta tras su paso,
sin un adiós, y enfermo del fracaso
dejó a su loco y se marchó el poeta.
La musa quedó entonces desolada
al ver que la locura proseguía,
y así, noche tras noche y día a día
las chispas del ingenio, fueron nada.
Locuras a raudales sin premisas,
insólitos ataques de simpleza,
ideas que insultaban la cabeza
por idiotas, infames e imprecisas.
El loco desvariaba sin remedio
en cada estrofa de la vida misma,
y en el verso, más propio de un sofisma
le brindaba al buen gusto su epicedio.
La musa abandonada a su destino,
su abandono lloraba lamentando,
y siempre concluía preguntando
¿Porque mi soledad? ¿Por qué mi sino?
En tanto, ya muy lejos aquel vate
contento con su vida y sin escusa,
reía imaginándose a la musa
tratando de inspirar en el dislate.
Que entiendan esas musas perezosas
que al negarle chispazos al poeta,
arriesgan de su vida estar sujeta
a venganzas sutiles y graciosas.
No nacen de las piedras los rosales,
la inspiración poética tampoco,
no es la poesía para el loco,
ni son para poetas, hospitales.
DARDO GATTI Junio de 2015
Última edición: