Agatha Maquiavela
Poeta recién llegado
Aspiro la oscuridad
de la falsa vida agónica.
Todo negro y apesumbrado
gracias a la luz
que no brilla en mi interior.
Grises fotografías del pasado
me envuelven,
me abrazan debajo de su nostálgico velo
para ayudarme a olvidar
la falsa vida que antes tenía.
Mi piel, tan suave como un pétalo olvidado
de una rosa negra,
extraña las ásperas caricias
de tus sensuales espinas,
siempre tan femeninas.
Y, sumida en mis recuerdos solitarios,
la falacia, la mentira sobresale
en este mar de embuste.
Mi alma sale a tomar un respiro,
pero se asfixia al aspirar
tanta hipocresía.
Pero a pesar de todo,
mi falsa vida continúa haciendo que mi corazón,
vacío y nebuloso,
lata en mi interior.
de la falsa vida agónica.
Todo negro y apesumbrado
gracias a la luz
que no brilla en mi interior.
Grises fotografías del pasado
me envuelven,
me abrazan debajo de su nostálgico velo
para ayudarme a olvidar
la falsa vida que antes tenía.
Mi piel, tan suave como un pétalo olvidado
de una rosa negra,
extraña las ásperas caricias
de tus sensuales espinas,
siempre tan femeninas.
Y, sumida en mis recuerdos solitarios,
la falacia, la mentira sobresale
en este mar de embuste.
Mi alma sale a tomar un respiro,
pero se asfixia al aspirar
tanta hipocresía.
Pero a pesar de todo,
mi falsa vida continúa haciendo que mi corazón,
vacío y nebuloso,
lata en mi interior.
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