Franco Harris
Poeta recién llegado
Y aún tengo que lidiar con tu fantasma,
mediocre y débil que todo enferma
hasta lo que ya ni siquiera puede
Y dice que mi corazón le debe.
Me empapo de ese su veneno,
que escupe para sentirse pleno
odiandome así eternamente,
amandome irremediablemente.
Y pregunta:
¿Por que las promesas no he cumplido?
mientras las ignoró y se la paso dormido.
Sólo tu sabes quien soy
y en lo que tu alma provoca,
que como yo nadie más
el cuerpo te toca.
Prometí amarte hasta la muerte,
no te mentí, morí cuando decidí tenerte,
morí cuando apuñalaste mi mente.
Prometí qué siempre estaríamos juntos,
jamas mentí, nadie borrara los momentos
aunque hoy solo seamos difuntos.
Quisiera decirte que el amor no muere,
que el recuerdo la memoria hiere...
Si nunca me entendiste ¿qué podría hablarte?
encierras tanto odio para esconderte
del dolor de la culpa que te produce lo triste
del verdadero y puro amor que perdiste.
Claro que recuerdo aún tus caricias,
la piel se me agusana donde la tocaste,
y con tus besos de cadáver que plasmaste,
tengo una llaga que no sanara con sonrisas.
Ahora despiertas sola y te juntas con monstruos
y eso es lo único que por débil te mereces.
mediocre y débil que todo enferma
hasta lo que ya ni siquiera puede
Y dice que mi corazón le debe.
Me empapo de ese su veneno,
que escupe para sentirse pleno
odiandome así eternamente,
amandome irremediablemente.
Y pregunta:
¿Por que las promesas no he cumplido?
mientras las ignoró y se la paso dormido.
Sólo tu sabes quien soy
y en lo que tu alma provoca,
que como yo nadie más
el cuerpo te toca.
Prometí amarte hasta la muerte,
no te mentí, morí cuando decidí tenerte,
morí cuando apuñalaste mi mente.
Prometí qué siempre estaríamos juntos,
jamas mentí, nadie borrara los momentos
aunque hoy solo seamos difuntos.
Quisiera decirte que el amor no muere,
que el recuerdo la memoria hiere...
Si nunca me entendiste ¿qué podría hablarte?
encierras tanto odio para esconderte
del dolor de la culpa que te produce lo triste
del verdadero y puro amor que perdiste.
Claro que recuerdo aún tus caricias,
la piel se me agusana donde la tocaste,
y con tus besos de cadáver que plasmaste,
tengo una llaga que no sanara con sonrisas.
Ahora despiertas sola y te juntas con monstruos
y eso es lo único que por débil te mereces.