Amartemisa
Poetisa
A veces el alma se envenena de versos,
se tercia con la tarde que no cesa
y al volver la esquina, se esfuma
con los besos y las últimas luces.
A veces la caricia más ingenua
desvanece en un poema quedándose en luna
y en unas pocas estrellas en el vientre
que perduran con el recuerdo de la piel.
A veces la magia se vuelve espuma
y pasamos de un estado líquido entre labios
al estado gaseoso que se evapora
hasta idealizarse en las nubes.
A veces la realidad de un abrazo,
la sensación de una noche, de unos ratos,
desaparece entre hipócritas palabras
que un dia sonaron a palabras cercanas...
Pero descubres que emigraron con el viento,
que las letras se hicieron sonidos
y la falsa música expiró hasta encontrar a otra
en la que apoyar sus inseguros tormentos.
Entonces miras al frente y ves el rostro de tu amado
y es ahí cuando comprendes el significado,
porque sabes que los falsos versos debían expirarse
para poder saborear los versos ciertos.
se tercia con la tarde que no cesa
y al volver la esquina, se esfuma
con los besos y las últimas luces.
A veces la caricia más ingenua
desvanece en un poema quedándose en luna
y en unas pocas estrellas en el vientre
que perduran con el recuerdo de la piel.
A veces la magia se vuelve espuma
y pasamos de un estado líquido entre labios
al estado gaseoso que se evapora
hasta idealizarse en las nubes.
A veces la realidad de un abrazo,
la sensación de una noche, de unos ratos,
desaparece entre hipócritas palabras
que un dia sonaron a palabras cercanas...
Pero descubres que emigraron con el viento,
que las letras se hicieron sonidos
y la falsa música expiró hasta encontrar a otra
en la que apoyar sus inseguros tormentos.
Entonces miras al frente y ves el rostro de tu amado
y es ahí cuando comprendes el significado,
porque sabes que los falsos versos debían expirarse
para poder saborear los versos ciertos.