Scoff
Poeta recién llegado
Caminaba el artista por la calle sucia. Buscaba inspiración.
Encontró aullidos entre jaurías de bestias, que vivían aquel lugar. Se alzaban, por medio, cementos que encerraban y concentraban.
El artista se vio atrapado.
El reloj movido por engranajes, y los engranajes movidos por el reloj. Rápida, sin pausa, la escapatoria iba cerrando.
Las hienas apuñalaban el suelo, no existió el espacio. Incluso entre ellas mismas, injurias y golpes, todo ser derrotado de cuna a tumba.
El artista se desreconoció de toda multitud, y halló en si mismo solución y pérdida.
Pues los salvajes no comparten lecho con la sensibilidad.
Y se suicidó.
Encontró aullidos entre jaurías de bestias, que vivían aquel lugar. Se alzaban, por medio, cementos que encerraban y concentraban.
El artista se vio atrapado.
El reloj movido por engranajes, y los engranajes movidos por el reloj. Rápida, sin pausa, la escapatoria iba cerrando.
Las hienas apuñalaban el suelo, no existió el espacio. Incluso entre ellas mismas, injurias y golpes, todo ser derrotado de cuna a tumba.
El artista se desreconoció de toda multitud, y halló en si mismo solución y pérdida.
Pues los salvajes no comparten lecho con la sensibilidad.
Y se suicidó.