Neuronazul
Poeta recién llegado
En el principio los dioses primigenios
se enzarzaron en infatigable lucha.
De la voluntad de Unos y la frustración de Otros
nació la Vida y el Tiempo,
eternos compañeros de viaje.
Y de sus gritos se separó el cielo de la tierra,
su sangre se desbordó en forma de volcanes,
y de sus lágrimas se crearon las estrellas.
Pero también nació el hombre
y sobre él volcaron su rabia Unos
y su esperanza Otros.
Todos los dioses pararon entonces
para dar nombre a las cosas creadas.
A todas, menos a una.
Y sólo el día que te conocí se completó,
por fin, el nombre de las cosas.
Y es que ese día se pudo
poner rostro, poner nombre a la belleza.
se enzarzaron en infatigable lucha.
De la voluntad de Unos y la frustración de Otros
nació la Vida y el Tiempo,
eternos compañeros de viaje.
Y de sus gritos se separó el cielo de la tierra,
su sangre se desbordó en forma de volcanes,
y de sus lágrimas se crearon las estrellas.
Pero también nació el hombre
y sobre él volcaron su rabia Unos
y su esperanza Otros.
Todos los dioses pararon entonces
para dar nombre a las cosas creadas.
A todas, menos a una.
Y sólo el día que te conocí se completó,
por fin, el nombre de las cosas.
Y es que ese día se pudo
poner rostro, poner nombre a la belleza.
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