Grita el pez de hojalata;
errante en el laberinto azul
se arrastra como pesada lagrima.
El escamoso oxido de popa mancha mis dedos,
no hay descanso ni fabulosa sirena
sólo un rutinario andar,
un llanto de fierros derruidos,
que soportan y andan
que son niebla y metal al mismo tiempo;
un fantasma sólido
que muestra su dolor a los ojos del mundo
y es espejo de tristeza
de los que se miran en él.
errante en el laberinto azul
se arrastra como pesada lagrima.
El escamoso oxido de popa mancha mis dedos,
no hay descanso ni fabulosa sirena
sólo un rutinario andar,
un llanto de fierros derruidos,
que soportan y andan
que son niebla y metal al mismo tiempo;
un fantasma sólido
que muestra su dolor a los ojos del mundo
y es espejo de tristeza
de los que se miran en él.