jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
ha vuelto al pequeño cuarto en mitad de la colina
donde vivió con él hace algún tiempo
las puertas y ventanas están abiertas,
y la luz del sol entra a raudales,
inundando el recinto vacío y desprendiendo
radiantes reflejos de las paredes encaladas
se para delante de una de las ventanas
y mira lo que queda del enorme árbol en la esquina del patio
donde aquella madrugada colgó la cuerda:
alguien cortó casi todas sus ramas
luego se pone a seguir con la vista
el camino que baja hasta llegar al pueblo,
y que más allá se pierde y se confunde con sus calles
observa luego los tejados de las casas,
y sus ojos se detienen en una azotea con tendedero
del que cuelgan pantalones y camisas
entre faldas y otras prendas de mujer
un leve dolorcito se le extiende por la parte izquierda del pecho
el viento seca la humedad que se cierne en sus mejillas,
mientras su alma va deshenebrando
los hilos enredados de aquella vieja historia
donde ella y él contemplaban el horizonte cada tarde
y parecían estar bien y ser felices
"matarse por una puta mentira..."
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