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Hola Ángel ! : ), como estas amigo, espero que bien.
Son las 11 y cuarto acá en Mendoza, de la mañana jeje.
Bueno, no conocía este poema, poema que me parece hermoso por muchas cosas así que vamos por partes, por las partes del poema jo : )
El titulo me encanto, los fantasmas y los caminos andan muy bien más cuando la melancolía quiere hablar en un poema, cosa que tú haces de nuevo en los primeros versos, hablas del titulo, de su porque y de tu relación con esos fantasmas y el olvido... hermosos versos los primeros.
A los pies del camino,
fantasma que no quiero ver,
diseño de melancolía.
El granado de olvido murió
recostado a su memoria.
La palabra lóbrego es increíble y acá ya va tomando cuerpo este poema maravilloso, narrado en primera persona; estas el la ciudad con poca gente y vas viajando, ese viaje también es interno, es el más importante de los dos... nuevamente bellisimos los versos de esta parte, los signos de exclamación para la oración de la ciudad, excelente!.
¡Ciudad, lóbregos recuerdos,
pinta desvalido polvo de ayer!
Salpicado de escasos transeúntes
desnuda su ruta el calor meridiano.
Y a donde va ese viaje ?¿, bueno, se me ocurre a un Virgilio niño, increíble el poder de la poesía para realizar tales proezas... tu nivel poético, impecable, son testigos los siguientes versos... (Como duele esa ausencia, que importantes son nuestros seres amados, que bien le cantas a esa persona en los últimos tres versos).
El silencio pobló la arboleda,
la quietud calcada de tus pasos tristes.
Mi inocencia se torno incomprensión,
mi terquedad, absurda pregunta.
Sol que respira su nariz cardinal sobre la casa.
¡Vieja, tu fantasma se duele macerado en carne!
La agonía vive su inconsciencia,
recuerda el amasado barro de tu cuerpo.
Y el final del viaje, porque para mi este poema a sido un viaje a la vida intima de su autor, donde a primado su capacidad de sublimar tanto sentimiento en su virtud poética dándole a estos versos dolidos un alto valor literario e indudablemente por ello, la posibilidad de ser plenamente disfrutados por las personas que lo leen, pero no quiero terminar acá con la critica sino ver esos finales versos...
La muerte se trago los parpados,
virus alucinante
desnudez de vertebras
amarilla hoja de otoño.
No quiero ver fantasmas,
hay un miedo de volver a ser niño,
y
encarnarme,
re-encarnarme
como soplo
a la matriz del
tiempo.
Y estoy acá en su final increíble, el poeta ya sabe de su riesgo, sabe que la magia existe, puede pasar, se puede volver a ser niño, pero antes esta la razón verdadera, el miedo verdadero es el dolor por la perdida de los seres amados y luego, la posibilidad de quedar atrapado en otro tiempo o en el mismo tiempo sin ayer de los recuerdos.
Fantástico poema amigo, con un maravilloso lenguaje y un alto vuelo poético en la palabra como en la metáfora, maravilloso también su alcance metafísico, su profundidad, su capacidad de sugestión.
Alta estima para vos amigo y para tu poesía.
Un abrazo desde Mendoza.