No mires detrás de ese amanecer.
Olvida que un día tendisteis tus tequieros
al ser que te confesó sus sueños
mientras ahogaba tu respiración
bajo el sonido de aquel espejo roto,
que solo quería mostrarte cada mañana
los charcos que tienes por ojos,
que ahuyentan a los fantasmas de la soledad
contando los corazones pinchados,
que la vejez consuela
con la idea de cambiar su tiempo
por restos de lo que llegaron a ser,
engañándose con mentiras que de niños,
hicieron despegar
tras espejismos de horas de luces
y caminos de ensueño,
en los que saber como podían terminar
era solo un instante de magia,
y para empezar, unicamente,
necestiaban una idea al azar.
Olvida que un día tendisteis tus tequieros
al ser que te confesó sus sueños
mientras ahogaba tu respiración
bajo el sonido de aquel espejo roto,
que solo quería mostrarte cada mañana
los charcos que tienes por ojos,
que ahuyentan a los fantasmas de la soledad
contando los corazones pinchados,
que la vejez consuela
con la idea de cambiar su tiempo
por restos de lo que llegaron a ser,
engañándose con mentiras que de niños,
hicieron despegar
tras espejismos de horas de luces
y caminos de ensueño,
en los que saber como podían terminar
era solo un instante de magia,
y para empezar, unicamente,
necestiaban una idea al azar.