El Principe Feliz
Poeta recién llegado
Cuando mis ojos se abrieron ese día vi llamas encendidas
Revolviéndose atorrantes sombras mezcladas con luz
Transparentes y solidas figuras en desquiciante falta de ingravidez
Su viento se estrujaba en sonidos
Un universo de espacios y distancias aparecía a mi alrededor
Se distinguían por algo tan primitivo como los colores
Su comunicación era atroz
Abismalmente salvaje tenían voz
Sus cuerpos estaban atados a una extraña superficie por alguna maldición
Aquello los volvía pesados y por pesados mas lentos que su dios el tiempo
aquel ser insensible que ellos representaban en extraños cilindros
medio llenos con un polvillo que parecía de estrellas pero sin calor
Creo que no eran idolatras
Su dios no tenia faz
A veces lo encerraban en círculos llenos de figuras rectas y torcidas
Habían perdido o quizá nunca habían adquirido el sentido del amor
para expresar sus sentimientos tenían que unir sus masas con las de los demás
Silvestre manera de demostrar algo tan indemostrable
por innecesariamente demostrable
Eran los seres más ignorantes
No conocían la vida
Su yo solamente captaba lo que percibían por dos órganos en la parte superior de su estructura
No sabían lo que habían hecho ni siquiera mil de sus años antes
ni mil de sus años después
Su cruel dios tiempo no les revelaba aun el don de conocer su pasado
como tampoco les permitía saber su futuro
Seres dramáticos hasta la ridiculez
Trataban de expresar con gestos lo que había en su interior
Sus muecas eran espeluznantes
El espectáculo era lastimoso y a la vez hilarante
Recuerdo sus cabezas
artefactos casi redondas girando
lentamente como aquellas bestias de los poemas del Seól
Eran capaces... eso si... de separar la alegría del llanto
y también de hacerlo a la inversa
Extraña adaptabilidad a lo desconocido
Pensé que era tiempo de entrar en comunicación con ellos
Al pensar en la palabra tiempo
me di cuenta que había sido influenciado por aquellas criaturas
que existían por el capricho de alguna inexplicable creación
En el primer intento de comunicación
para mi desgracia solo pude emitir un berrido tan grotesco como el de ellos
cuando uno de estos entes tomaba de dos extremidades
lo que seguramente ya era mi masa actual
(Febrero 21 - 5:20 a.m. Sí... era tiempo de nacer)