La luna delira en su pecho
y la destrucción
le domina.
Junto a los escalones de piedra de la ciudad antigua
que teminaba en el mar,
está ella, Federika
con dos caracolas en sus manos,
la una contó sobre el pasado,
la otra sobre el futuro que nunca llegaría.
Callada
buscó refugio en los cursos del agua
donde la estatua de la decadencia
le esperaba
y el sueño que nunca soñó
apareció en una temnpestad de granizo.
En una ciudad sumergida
se inclinó ella sobre un pozo de agua
para levantar un balde de sed
y la luna delirante
amamantó su pecho.
y la destrucción
le domina.
Junto a los escalones de piedra de la ciudad antigua
que teminaba en el mar,
está ella, Federika
con dos caracolas en sus manos,
la una contó sobre el pasado,
la otra sobre el futuro que nunca llegaría.
Callada
buscó refugio en los cursos del agua
donde la estatua de la decadencia
le esperaba
y el sueño que nunca soñó
apareció en una temnpestad de granizo.
En una ciudad sumergida
se inclinó ella sobre un pozo de agua
para levantar un balde de sed
y la luna delirante
amamantó su pecho.