Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Felíz día tengo, desperté con la sonrisa de estar vivo
con el techo que anoche me cuidó del frío,
feliz noche con la puesta del sol
y una estrella que alumbró en medio de la lluvia
cada esquina oscura de ésta habitación.
Encontré bajo de las sábanas de la cama
las tres carabelas de Colón,
el columpio de los juegos del amor
y la isla de Robinson Crusoe
que apenas era una península
de leche con trocitos de melón.
Feliz amanecí porque aunque no sobra el dinero
tengo los príncipes y reinas que debo
para sentir el calor... de un abrazo en el corazón
de este pobre bucanero...
buenos días, ve con Dios.
Este pastel de ron con chocolate
me quita la respiración
y temo que para mis adentros
deba calentar mis huesos
con jugo de pasión.
Feliz viví el día de ayer y feliz me siento hoy,
porque soy un día más viejo
más sabio, más humilde y menos perro
que cuando escribí la introducción.
Brinco casi hasta tocar el techo,
si te hago reir me contento
porque en este día tan loco
perdí veinte kilos del ogro
que siempre me habitó.
Mi maleta ya no precisa pasaporte,
anda siéntate en el coche
y acompañame al país de la emoción.
con el techo que anoche me cuidó del frío,
feliz noche con la puesta del sol
y una estrella que alumbró en medio de la lluvia
cada esquina oscura de ésta habitación.
Encontré bajo de las sábanas de la cama
las tres carabelas de Colón,
el columpio de los juegos del amor
y la isla de Robinson Crusoe
que apenas era una península
de leche con trocitos de melón.
Feliz amanecí porque aunque no sobra el dinero
tengo los príncipes y reinas que debo
para sentir el calor... de un abrazo en el corazón
de este pobre bucanero...
buenos días, ve con Dios.
Este pastel de ron con chocolate
me quita la respiración
y temo que para mis adentros
deba calentar mis huesos
con jugo de pasión.
Feliz viví el día de ayer y feliz me siento hoy,
porque soy un día más viejo
más sabio, más humilde y menos perro
que cuando escribí la introducción.
Brinco casi hasta tocar el techo,
si te hago reir me contento
porque en este día tan loco
perdí veinte kilos del ogro
que siempre me habitó.
Mi maleta ya no precisa pasaporte,
anda siéntate en el coche
y acompañame al país de la emoción.
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