Mis latidos se aceleraron,
a un ritmo que... por dios!!!,
ya había olvidado en anaqueles de amargura.
Fue mirarte por cinco segundos,
y cayeron las paredes
que me protegían de tu recuerdo.
Y volví a morir de nuevo.
Fue inevitable verte de frente,
y añorar tu aroma;
esencia que me mantenía
ligado a una felicidad efímera.
Fue tan profuso el dolor
al rememorar tu rostro;
fue suicidio ver tu imagen,
por lo complejo que es amarte a lo lejos.
¿Porqué jamás podré posar el mundo a tu criterio?
Si eso y más mereces,
aunque por tí haya muerto lo efímero.
a un ritmo que... por dios!!!,
ya había olvidado en anaqueles de amargura.
Fue mirarte por cinco segundos,
y cayeron las paredes
que me protegían de tu recuerdo.
Y volví a morir de nuevo.
Fue inevitable verte de frente,
y añorar tu aroma;
esencia que me mantenía
ligado a una felicidad efímera.
Fue tan profuso el dolor
al rememorar tu rostro;
fue suicidio ver tu imagen,
por lo complejo que es amarte a lo lejos.
¿Porqué jamás podré posar el mundo a tu criterio?
Si eso y más mereces,
aunque por tí haya muerto lo efímero.