IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Una palabra que ofusca a la razón,
porque nuestra querida ilusión
bajo los límites de la realidad
ni se puede soñar,
este es el vacío que me lleva
a contemplar al miedo,
la sacra daga del pecado interno,
ese error que corrompe al corazón,
esa razón para ofuscar toda vida,
oscurecer toda sombra,
tanto,
que las nubes son noche,
tanto,
que los días y las noches son pasado,
son olvido y melancolía,
porque a veces se las recuerda,
en la peor noche,
última será,
cuando la palabra cercene la lengua,
aquella palabra que no se nombra nunca,
entre ventisca y llama,
el arma desprende un gélido grito,
mi mente afuera,
mi consciencia libre,
siento que no volveré a sentir,
mi cuerpo cae,
sangrante
mi alma vuela.
porque nuestra querida ilusión
bajo los límites de la realidad
ni se puede soñar,
este es el vacío que me lleva
a contemplar al miedo,
la sacra daga del pecado interno,
ese error que corrompe al corazón,
esa razón para ofuscar toda vida,
oscurecer toda sombra,
tanto,
que las nubes son noche,
tanto,
que los días y las noches son pasado,
son olvido y melancolía,
porque a veces se las recuerda,
en la peor noche,
última será,
cuando la palabra cercene la lengua,
aquella palabra que no se nombra nunca,
entre ventisca y llama,
el arma desprende un gélido grito,
mi mente afuera,
mi consciencia libre,
siento que no volveré a sentir,
mi cuerpo cae,
sangrante
mi alma vuela.