León_es
...no soy poeta, solo escribo...
Ya no guardo el rastro de tu aliento de rosa,
ni el color de aquel vino que libábamos los dos;
mi memoria es un arca de madera viciosa
donde el tiempo naufraga, sin ese último adiós.
Mas la mente, es un antro de febril persistencia,
sigue alzando el proscenio en un deleite sin fin;
y entre rayos y nubes, en amarga impaciencia,
se repite el espasmo, nuestro cedido festín.
¡Oh, tormentas del alma! ¡Tormento en fino lino!
El engaño fue el áspid que bebió nuestro afán;
fueron falsas las perlas y amargo el camino,
donde infieles las manos, con sus promesas se van.
Estamos tan lejos... ¡Tan cerca en el gran rayo!
Dos mentes que ya vibran en aquel mismo crisol,
confundidas y amantes, sufriendo aquel desmayo
de un eclipse perenne que se oculta nuestro sol.
En el silencio eterno que impone todo abismo,
tu sombra siempre busca, mi voz hoy te reclama;
somos presos del rito, del mismo cruel egoísmo
que entre cenizas frías, aún mantiene la llama.
ni el color de aquel vino que libábamos los dos;
mi memoria es un arca de madera viciosa
donde el tiempo naufraga, sin ese último adiós.
Mas la mente, es un antro de febril persistencia,
sigue alzando el proscenio en un deleite sin fin;
y entre rayos y nubes, en amarga impaciencia,
se repite el espasmo, nuestro cedido festín.
¡Oh, tormentas del alma! ¡Tormento en fino lino!
El engaño fue el áspid que bebió nuestro afán;
fueron falsas las perlas y amargo el camino,
donde infieles las manos, con sus promesas se van.
Estamos tan lejos... ¡Tan cerca en el gran rayo!
Dos mentes que ya vibran en aquel mismo crisol,
confundidas y amantes, sufriendo aquel desmayo
de un eclipse perenne que se oculta nuestro sol.
En el silencio eterno que impone todo abismo,
tu sombra siempre busca, mi voz hoy te reclama;
somos presos del rito, del mismo cruel egoísmo
que entre cenizas frías, aún mantiene la llama.