Fétida esperanza

camicho

Poeta asiduo al portal

Guarda las ansias
que carcomen cual larva hambrienta
la podredumbre de las costas necróticas
en los tejidos de remembranzas.

Recuerdo engranado a la apatía del segundero,
estremece el silencio indomable
al apreciar
nuestros reflejos erosionados
por el ácido cáustico
de nuestras palabras.

Enquistada
la dualidad de mis emociones,
ya copuladas por odio, ira y melancolía.
Abrazan
la silueta, sellada con peso y cuerpo,
entre las arrugas de sabanas en mi cama.

Camino
sobre las cremalleras de tus vestidos,
en avenidas
sostenidas a tu piel y la cicatriz de tu ombligo.
Y me pregunto:
Si tu también deliras
entre las calles de mis cremalleras;
si aun consumes
sales lujuriosas en otras mesas
y en tal festín aun está presente mi sazón.

Sí ríes,
y entre labios resaltados por tonos carmesí,
guardas calidez que entregamos en mutuo florecer
o quizá tan sólo mis besos.

Esa es mi esperanza,
que ya me huele fétida.
Alimentándome de ella,
con las sobras que dejaste esparcidas en esta mesa,
las que cayeron del plato;
ahora roto y se desangra entre mis dedos,
en las salientes y nudos.

Nudos que ahogan mis sentidos.
Azotan puños amargos
a la indiferencia de las paredes.
Liberan,
sólo, mas sed
e inquietud por tus parpados pincelados,
alevosos cautivan las razones
y sucede la afonía.

Insípida es ésta incertidumbre,
me cuestiona y sujeta con fuerza,
similar a la pasión de tus brazos.
Miseria,
único sustento este fango
retorciéndome hasta el cansancio.
 

Guarda las ansias
que carcomen cual larva hambrienta
la podredumbre de las costas necróticas
en los tejidos de remembranzas.

Recuerdo engrandado a la apatía del segundero,
estremece el silencio indomable
al apreciar
nuestros reflejos erosionados
por el ácido cáustico
de nuestras palabras.

Enquistada
la dualidad de mis emociones,
ya copuladas por odio, ira y melancolía.
Abrazan
la silueta, sellada con peso y cuerpo,
entre las arrugas de sabanas en mi cama.

Camino
sobre las cremalleras de tus vestidos,
en avenidas
sostenidas a tu piel y la cicatriz de tu ombligo.
Y me pregunto:
Si tu también deliras
entre las calles de mis cremalleras;
si aun consumes
sales lujuriosas en otras mesas
y en tal festín aun está presente mi sazón.

Sí ríes,
y entre labios resaltados por tonos carmesí,
guardas calidez que entregamos en mutuo florecer
o quizá tan sólo mis besos.

Esa es mi esperanza,
que ya me huele fétida.
Alimentándome de ella,
con las sobras que dejaste esparcidas en esta mesa,
las que cayeron del plato;
ahora roto y se desangra entre mis dedos,
en las salientes y nudos.

Nudos que ahogan mis sentidos.
Azotan puños amargos
a la indiferencia de las paredes.
Liberan,
sólo, mas sed
e inquietud por tus parpados pincelados,
alevosos cautivan las razones
y sucede la afonía.

Insípida es ésta incertidumbre,
me cuestiona y sujeta con fuerza,
similar a la pasión de tus brazos.
Miseria,
único sustento este fango
retorciéndome hasta el cansancio.

Excelente lenguaje, muy diafano,
"Ru también deliras
entre las calles de mi cremallera"
Buen poema, un gusto.
 
Lleva a un sendero de imágenes estupendas
de la mano de la última perla que nos queda.
así como que nos vacíamos en tiempo vencido
en un lapso de sogas...
un gusto como siempre caballero.
muy buena entrega
Saludos​
 
Lleva a un sendero de imágenes estupendas
de la mano de la última perla que nos queda.
así como que nos vacíamos en tiempo vencido
en un lapso de sogas...
un gusto como siempre caballero.
muy buena entrega
Saludos​


:) Gracias por sus comentarios, no importa cómo aun sigue la esperanza , eso creo:S, Saludos Afectuosos.
 

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