Vianne dPraux
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ficciones
Hay días
donde la madrugada se nos desnuda
en la habitación donde estamos,
mientras murmura entre susurros
que las penas se le han quedado
entre los parpados ,
desvencijados de tanta lágrima ajena.
Y tú sonríes decorosamente
cuando ella se desploma,
cansada de soportar el peso
de nuestras mentiras en el aire.
Los sueños se nos anegan
en las manos llenas de vacio
dejando un rastro,
de deseos inconclusos
que con la luz del sol
se evaporaran;
así,
como el silencio
que nos retumba
en la mente desierta,
después de pasar la alborada
entre nuestros brazos
como dos desconocidos.
Dejándonos las palabras
cargadas de verdad y cianuro
en el fundillo hipócrita
de nuestros aciagos besos ,
repitiéndonos
las mismas falsas
y monótonas promesas ,
que cubren nuestro día a día.
Hay días
donde la madrugada se nos desnuda
en la habitación donde estamos,
mientras murmura entre susurros
que las penas se le han quedado
entre los parpados ,
desvencijados de tanta lágrima ajena.
Y tú sonríes decorosamente
cuando ella se desploma,
cansada de soportar el peso
de nuestras mentiras en el aire.
Los sueños se nos anegan
en las manos llenas de vacio
dejando un rastro,
de deseos inconclusos
que con la luz del sol
se evaporaran;
así,
como el silencio
que nos retumba
en la mente desierta,
después de pasar la alborada
entre nuestros brazos
como dos desconocidos.
Dejándonos las palabras
cargadas de verdad y cianuro
en el fundillo hipócrita
de nuestros aciagos besos ,
repitiéndonos
las mismas falsas
y monótonas promesas ,
que cubren nuestro día a día.
:: un abrazo