Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estructural delirio, en mis silencios,
fiebre abismal de mi queja,
giran nubarrones,
han eclipsado el sabor de mi pluma,
es tan grande mi pena que hasta el gorrión,
mirándome, me deja.
Cronómetros reales,
galopan mis gritas
un sin fin de: ¿por qué?
ni DIOS me contestas
Me caen al suelo lágrimas secas,
miro mi lirio, cascabel, travieso,
Vuelve el ¿Por qué?
Y un silencio acecha.