yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fiel a la firmeza de tu rastro,
como un roedor nocturno y clandestino,
fiel al acento de tu voz de filigrana...
Todo el cielo empieza en ti
y en el aire que acaricia tu vestido,
fiel para nacer en ti.
Fiel en las mañanas de algodón
cuando tu espuma es mayor al noticiero,
cuando en la agenda lasa y cotidiana
irrumpe el aleteo de tus pestañas
como un recordatorio mercenario
que obliga a mi angustia ordinaria
a ser fiel,
fiel a ti.
Fiel por la costumbre sibarita
de almacenar en el matraz de mis pupilas
las formas de tus pantorrillas milagrosas
y el panal de tu cintura de guitarra,
copiando las argucias de las luces
para dibujarme en tu nariz.
Fiel a los vagones matutinos
y a las lunas despeinadas de tus ojos,
fiel a tus bostezos arrumbados
y al olor a perfume necio y afortunado
con que riegas el transcurso de tus pasos
cada mañana cuando cruzas el jardín.
como un roedor nocturno y clandestino,
fiel al acento de tu voz de filigrana...
Todo el cielo empieza en ti
y en el aire que acaricia tu vestido,
fiel para nacer en ti.
Fiel en las mañanas de algodón
cuando tu espuma es mayor al noticiero,
cuando en la agenda lasa y cotidiana
irrumpe el aleteo de tus pestañas
como un recordatorio mercenario
que obliga a mi angustia ordinaria
a ser fiel,
fiel a ti.
Fiel por la costumbre sibarita
de almacenar en el matraz de mis pupilas
las formas de tus pantorrillas milagrosas
y el panal de tu cintura de guitarra,
copiando las argucias de las luces
para dibujarme en tu nariz.
Fiel a los vagones matutinos
y a las lunas despeinadas de tus ojos,
fiel a tus bostezos arrumbados
y al olor a perfume necio y afortunado
con que riegas el transcurso de tus pasos
cada mañana cuando cruzas el jardín.