MiguelEsteban
ÚNICO
Y si aquella chica esperando el semáforo para cruzar,
podrías haber sido tú corazón y lo más doloroso
es que quizás no me hubieses reconocido,
pero como casualidad de historia romántica
sacaste tu mano del bolsillo y me saludaste
quedando yo soñando con que ojalá fueses tú
después de siete años y sabieses que te esperaba
pero sin poder tú hablarme por si yo te reconocía cambiada
años enamorado de un beso furtivo
que fundió mi latido y te abrazó tu recuerdo cada noche
en la almohada donde en cada sueño me colaba en tu ventana
vuela la calma y muerdo tu alma, quiero sentirte
en la riada de nuestra piel hasta las amapolas florecer
quiero a tu lado mi amanecer, de este cielo la luna gris añil
azul vertir, quiero lento quitarte tu ropa
que sientas un corazón de lobo despierto,
el rosal desangrado llora por el silencio del devenir de un tiempo
que lento fue comiendo el malva de nuestro secreto
como aquella noche que me dijiste
que me podía quedar en tu casa
porque dormí a la luz de la luna en la orilla del río
tras discutir, hablar minutos y minutos en el banco
de debajo de tu casa y despedirte con piquitos en los labios,
inocente amor, inocente corazón que se enamoró,
y hoy como en el ayer sigue sangrando por su medio corazón,
septiembre año 2006 cuando te conocí,
y mi vida un giro descubrí, en tus ojos verde esmeralda,
mis nervios temblando en la tela de araña,
podría hacerte gritar de placer mordiste en mi oreja
aquella noche que sentados en el banco
me preguntaste
y para qué hemos venido aquí,
para besarte te respondí,
me pediste corazoncito que te besara despacio
y descubrí que lento a fuego conseguí matar y detener el momento,
amor amor vuelve yo te pertenezco,
no me mates a golpes de silencio tu bello recuerdo,
acompañame el sueño,
rezando al diablo ojalá tenga tu ayer de nuevo.
Poeta sin tiempo y condenado,
en este lapso del tiempo que grito
duele la muerte nunca su frío ni dolor,
su silencio ensordecedor.
Siempre te amaré.
El Castellano y Leannan-Sidhe
podrías haber sido tú corazón y lo más doloroso
es que quizás no me hubieses reconocido,
pero como casualidad de historia romántica
sacaste tu mano del bolsillo y me saludaste
quedando yo soñando con que ojalá fueses tú
después de siete años y sabieses que te esperaba
pero sin poder tú hablarme por si yo te reconocía cambiada
años enamorado de un beso furtivo
que fundió mi latido y te abrazó tu recuerdo cada noche
en la almohada donde en cada sueño me colaba en tu ventana
vuela la calma y muerdo tu alma, quiero sentirte
en la riada de nuestra piel hasta las amapolas florecer
quiero a tu lado mi amanecer, de este cielo la luna gris añil
azul vertir, quiero lento quitarte tu ropa
que sientas un corazón de lobo despierto,
el rosal desangrado llora por el silencio del devenir de un tiempo
que lento fue comiendo el malva de nuestro secreto
como aquella noche que me dijiste
que me podía quedar en tu casa
porque dormí a la luz de la luna en la orilla del río
tras discutir, hablar minutos y minutos en el banco
de debajo de tu casa y despedirte con piquitos en los labios,
inocente amor, inocente corazón que se enamoró,
y hoy como en el ayer sigue sangrando por su medio corazón,
septiembre año 2006 cuando te conocí,
y mi vida un giro descubrí, en tus ojos verde esmeralda,
mis nervios temblando en la tela de araña,
podría hacerte gritar de placer mordiste en mi oreja
aquella noche que sentados en el banco
me preguntaste
y para qué hemos venido aquí,
para besarte te respondí,
me pediste corazoncito que te besara despacio
y descubrí que lento a fuego conseguí matar y detener el momento,
amor amor vuelve yo te pertenezco,
no me mates a golpes de silencio tu bello recuerdo,
acompañame el sueño,
rezando al diablo ojalá tenga tu ayer de nuevo.
Poeta sin tiempo y condenado,
en este lapso del tiempo que grito
duele la muerte nunca su frío ni dolor,
su silencio ensordecedor.
Siempre te amaré.
El Castellano y Leannan-Sidhe