leandro
Poeta adicto al portal
Cuando las sábanas de nuestra cama
no se lavaban con sollozos.
Cuando nada ni nadie
se interponía entre nosotros.
Cuando las cosas que al amor
suelen entorpecer,
ni por asomo,
se acercaban a nuestro querer.
Entonces reiterados fantasmas
comenzaron a rondar por nuestro hogar.
Los celos, la intriga, la hipocresía y la insidia,
arruinaron toda nuestra paz.
También entonces nuestra habitación se oscureció.
La unica luz que entraba
eran rayos de la mirada de mi amada,
ahora, fiera enjaulada.
leandro piña objío
no se lavaban con sollozos.
Cuando nada ni nadie
se interponía entre nosotros.
Cuando las cosas que al amor
suelen entorpecer,
ni por asomo,
se acercaban a nuestro querer.
Entonces reiterados fantasmas
comenzaron a rondar por nuestro hogar.
Los celos, la intriga, la hipocresía y la insidia,
arruinaron toda nuestra paz.
También entonces nuestra habitación se oscureció.
La unica luz que entraba
eran rayos de la mirada de mi amada,
ahora, fiera enjaulada.
leandro piña objío