Ya es hora de que dejes tu armadura,
quítate ese peso
bota las duras placas
que por tanto tiempo usaste
en las crueles batallas
que sabías no podías ganar.
Ya es tiempo para que abandones la guerra,
bota tu pesada espada,
déjala en el pasto
para que la hierba se lleve
las gotas rojas
que tu cuerpo dejó en ella.
Retírate del campo,
esta guerra ya no es tuya,
no puedes enfrentar lo que no entiendes,
lo que jamás vivió en tu pecho,
no puedes luchar por un sentimiento
que en realidad nunca fue tuyo.
Por eso guerrero,
abandona tus armas,
deja tu pesada armadura,
vete con tu cuerpo frágil
a mirar desde la cima
como ellos pierden la vida
y ganan cortos gozos
en la eterna batalla
de la danza del amor.
quítate ese peso
bota las duras placas
que por tanto tiempo usaste
en las crueles batallas
que sabías no podías ganar.
Ya es tiempo para que abandones la guerra,
bota tu pesada espada,
déjala en el pasto
para que la hierba se lleve
las gotas rojas
que tu cuerpo dejó en ella.
Retírate del campo,
esta guerra ya no es tuya,
no puedes enfrentar lo que no entiendes,
lo que jamás vivió en tu pecho,
no puedes luchar por un sentimiento
que en realidad nunca fue tuyo.
Por eso guerrero,
abandona tus armas,
deja tu pesada armadura,
vete con tu cuerpo frágil
a mirar desde la cima
como ellos pierden la vida
y ganan cortos gozos
en la eterna batalla
de la danza del amor.