Se han cubierto los campos
de mortajas,
solo se oye el llanto y el gemido
y a Narcisa,
rebuscando entre los cuerpos
el último suspiro,
ahora solo la quietud avanza,
ya cruzaron sus sonidos
las espadas y lanzas,
dejando sobre el suelo repartidos
la sangre lozana en manchas
sobre jóvenes cuerpos heridos,
suspiros de cansancio y de muerte
y frena ya la guerra su camino,
ya el guerrero recorre la sabana,
buscando entre los cuerpos esparcidos
los ojos de los padres y los hermanos,
el adorable rostro de los hijos,
encontrando en soñoliento andar
el cuerpo y el abrazo del amigo,
se tiñeron de rojo estos campos
que antes eran cubierto en rubio trigo.
de mortajas,
solo se oye el llanto y el gemido
y a Narcisa,
rebuscando entre los cuerpos
el último suspiro,
ahora solo la quietud avanza,
ya cruzaron sus sonidos
las espadas y lanzas,
dejando sobre el suelo repartidos
la sangre lozana en manchas
sobre jóvenes cuerpos heridos,
suspiros de cansancio y de muerte
y frena ya la guerra su camino,
ya el guerrero recorre la sabana,
buscando entre los cuerpos esparcidos
los ojos de los padres y los hermanos,
el adorable rostro de los hijos,
encontrando en soñoliento andar
el cuerpo y el abrazo del amigo,
se tiñeron de rojo estos campos
que antes eran cubierto en rubio trigo.