Finales

Finales

Hay un abanico en mis manos
cada pliegue recoge un interrogante
alguna ambigua respuesta
quedó flotando como un cabello.
El aire está viciado de excusas,
de pesados y largos silencios.
Entre las fisuras de paredes húmedas
resbalan miradas esquivas.
Una estatua simula estar impoluta
y fuma un cigarrillo junto a la ventana.
cierro el abanico y lo arrojo al cesto.
El silencio lastima, me asfixia...
mis pasos me llevan en busca de aire limpio.
 
No sé si tomas café. Yo sí, porque tengo 57 años y para mí fue base de muchas comidas desde niño (así sucedió mucho en Venezuela, de donde soy, hace algunas décadas). No sé si has comido pan remojado en café. Yo sí. Mucho.

Y ese silencio del que hablas y que asfixia, como bien dice tu verso, también lo he remojado en café... muchas veces. Café negro oscuro, fuerte, poco azúcar, cerrero. Silencio blanco, sutil, profundo, como una traición de seda.

......

¿Y para qué otra cosa van a ser los abanicos, si no es para recoger interrogantes entre sus pliegues e ir a parar al cesto?

Hiciste un bonito poema. Finales que, tal vez, marcan nuevos comienzos, principios.

Ten buen tiempo Master Ly. Poeta.
 
Finales

Hay un abanico en mis manos
cada pliegue recoge un interrogante
alguna ambigua respuesta

quedó flotando como un cabello.
El aire está viciado de excusas,
de pesados y largos silencios.
Entre las fisuras de paredes húmedas
resbalan miradas esquivas.
Una estatua simula estar impoluta
y fuma un cigarrillo junto a la ventana.
cierro el abanico y lo arrojo al cesto.
El silencio lastima, me asfixia...
mis pasos me llevan en busca de aire limpio.
Siempre tenemos preguntas sin respuestas y las excusas que inundan el aire.
Se percibe una atmósfera opresiva y cargada.
Hay que buscar la luz.
Es un honor visitar su espacio.

Le envío un saludo desde mi humilde Habana
 
Finales

Hay un abanico en mis manos
cada pliegue recoge un interrogante
alguna ambigua respuesta

quedó flotando como un cabello.
El aire está viciado de excusas,
de pesados y largos silencios.
Entre las fisuras de paredes húmedas
resbalan miradas esquivas.
Una estatua simula estar impoluta
y fuma un cigarrillo junto a la ventana.
cierro el abanico y lo arrojo al cesto.
El silencio lastima, me asfixia...
mis pasos me llevan en busca de aire limpio.
Hermosas y sentidas letras. El silencio no siempre debe herir, más bien puede servir para reflexionar y avanzar :) Un gusto es siempre leerte querida LY. Un giga abrazo con los buenos deseos de una magnífica semana ☼
 

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