RicardoMarcelo
Poeta recién llegado
Ya nadie me puede tocar,
porque recorre el veneno más letal por mis venas,
fue decisión mía,
ya que nada me podía tocar.
Inmortalidad no fue un sueño
no fue un deseo o decreto,
fue un hecho.
Derroche de vida?
no, solo otro paso a el camino,
que siempre supe que pasaría.
Adelantarse a la jugada, tal vez,
las enseñanzas serán siempre impartidas,
los secretos ya no son silenciosos.
A aquella voz, recurrente en mi ser,
nunca fue de mi mente, él siempre me hablaba,
lo ignoraba? la mayoría de veces,
le prestaba atención? si, pero no
lo escuchaba.
Tarde? no, nunca lo fue.
Ahora, cerraremos el telón,
la función debe de acabar,
los créditos serán impartidos,
con la dirección y guion,
del escriba anónimo.
porque recorre el veneno más letal por mis venas,
fue decisión mía,
ya que nada me podía tocar.
Inmortalidad no fue un sueño
no fue un deseo o decreto,
fue un hecho.
Derroche de vida?
no, solo otro paso a el camino,
que siempre supe que pasaría.
Adelantarse a la jugada, tal vez,
las enseñanzas serán siempre impartidas,
los secretos ya no son silenciosos.
A aquella voz, recurrente en mi ser,
nunca fue de mi mente, él siempre me hablaba,
lo ignoraba? la mayoría de veces,
le prestaba atención? si, pero no
lo escuchaba.
Tarde? no, nunca lo fue.
Ahora, cerraremos el telón,
la función debe de acabar,
los créditos serán impartidos,
con la dirección y guion,
del escriba anónimo.