ivoralgor
Poeta fiel al portal
El sudor vierte su aroma en las letras que se desprende de una hoja sedienta de dolor. Cae la noche en vilo y las estrellas se han fugado. Muere el tiempo en manos de un agravio. La premura de la tempestad de la nostalgia gira bajo las cuencas vacías de los ojos. Nadie respira el agotamiento del pensamiento. Sangran las paredes sublinguales. El odio se encarna en un mar quieto. El jardín de deseos se ha vuelto cementerio de desilusiones. Hurgar el futuro es peste suculenta para morir sediento. Nada ronda por las escorias que dejan los vientos infernales del olvido. El recuerdo maldito de la inocencia se bifurca en lunas gélidas. Un dios se ajusta la quietud para ver sufrir lo que ha creado. Silencioso genocidio de infinitos alaridos de perdición. La oscuridad emite sonidos que nadie oye. El sudor ya no fluye, el fin ha llegado.