Era como una gaviota
mostrando siempre su esplendor,
su proximidad casi sideral,
su extensión de las alas
formaban ángulos exactos recreando la divinidad.
Su plumaje fue bordado a mano con hilos de oro
que confinaban a su alma.
Se alimentaba del aire más puro
su dulzura y nobleza rayaba en esa
locura donde la belleza es testigo.
Yo desde lejos la veía
me maravillaba cada vez
su vuelo daba forma a mis ideas
el aire que dejaba producto de su aleteo
era como una nueva oportunidad
era la alegría de vivir,
me transformaba de forma sobrenatural,
mi único deseo era poder volar a su lado.
En verano cuando el sol descubría las almas
decidí acercarme
respiré y con alas valientes decidí seguirla.
Cada vez la sentía más cerca
su aire me daba una cierta desnudez
me dejaba sin movimiento, no sé como volaba
seguro flotaba en su orbe.
Su aire era mío, me mareaba, me eclipsaba
me drogaba y me dejaba botada en una
dimensión que desconocía.
En medio de ese trance
la electricidad se hizo parte de mi
como presa en medio de barrotes
quedé impregnada, achicharrada
mortalmente electrificada,
pero en medio de mi último halo de aire
la ví,
conocí la frescura de su proximidad
la nostalgia en forma de vuelo
la alegría profunda de una
maravilla danzando en sus aires y en el mío,
la amé
esa fue mi última imagen.
mostrando siempre su esplendor,
su proximidad casi sideral,
su extensión de las alas
formaban ángulos exactos recreando la divinidad.
Su plumaje fue bordado a mano con hilos de oro
que confinaban a su alma.
Se alimentaba del aire más puro
su dulzura y nobleza rayaba en esa
locura donde la belleza es testigo.
Yo desde lejos la veía
me maravillaba cada vez
su vuelo daba forma a mis ideas
el aire que dejaba producto de su aleteo
era como una nueva oportunidad
era la alegría de vivir,
me transformaba de forma sobrenatural,
mi único deseo era poder volar a su lado.
En verano cuando el sol descubría las almas
decidí acercarme
respiré y con alas valientes decidí seguirla.
Cada vez la sentía más cerca
su aire me daba una cierta desnudez
me dejaba sin movimiento, no sé como volaba
seguro flotaba en su orbe.
Su aire era mío, me mareaba, me eclipsaba
me drogaba y me dejaba botada en una
dimensión que desconocía.
En medio de ese trance
la electricidad se hizo parte de mi
como presa en medio de barrotes
quedé impregnada, achicharrada
mortalmente electrificada,
pero en medio de mi último halo de aire
la ví,
conocí la frescura de su proximidad
la nostalgia en forma de vuelo
la alegría profunda de una
maravilla danzando en sus aires y en el mío,
la amé
esa fue mi última imagen.