Firmamento

Octaviano Mundo

Poeta recién llegado
El averno es una gruta, que mundana,
todo espíritu, recorre al engendrar
un ser; que delicado, hacia su almohada,
entierra los regueros de esperanza.


Y filtra entre sus grietas un ensueño;
mientras, impasivo el mundo avance.
Y no avisten, sus ojos, más que un yermo
en que el alma; condenada a admirarse,


no sea más que eterna pesadumbre;
un pozo, en el que ciega ama adentrarse.
Deforme; y en sí misma obnubilada,
brote en las raíces de una malva.


Crezca, sobre el germen de la nada.
Beba, de la tierra, en que el sentido
arrojó, de su sentir la poesía...
El hombre, es una flor crucificada.


Presa en un vergel; y moribunda,
mora en una asfixia; en un constructo;
y una fortaleza, en que olvidada,
la tumba de la esencia de su aliento;


mezclada, en un abismo solitario,
que derriba, plazas; monumentos...
Reduce su importancia en el pasado;
su futuro, a aquel vano cimiento.


Y así es como la vida acontencida,
transcurre; no transciende ni un momento.


A nadie ha de importarle la belleza.
A todo, ha de ignorarse el firmamento.
 
Última edición:
El averno, es una gruta; que mundana,
todo espíritu, recorre al engendrar
un ser; que delicado, hacia su almohada,
entierra los regueros de esperanza.


Y filtra entre sus grietas un ensueño;
mientras, impasivo el mundo avance.
Y no avisten, sus ojos, más que un yermo
en que el alma; condenada a admirarse,


no sea más que eterna pesadumbre;
un pozo, en el que ciega ama adentrarse.
Deforme; y en sí misma obnubilada,
brota en las raíces de una malva.


Crece, sobre el germen de la nada.
Bebe, de la tierra, en que el sentido
arrojó, de su sentir la poesía.
El hombre es una flor crucificada.


Presa en un vergel; y moribunda,
mora en una asfixia; en un constructo;
una fortaleza, en que olvidada,
al aire su ceniza esparcirá.


Mezclada, con el tiempo solitario,
que derriba, plazas; monumentos...
Reduce su importancia en el pasado;
su futuro, a aquel vano cimiento.


Y así es como la vida acontencida,
transcurre; no transciende ni un momento.
A nadie ha de importarle la belleza;
a todo ha de ignorarse el firmamento.
Y la belleza está en saber apreciarnos como parte de un todo. Un saludo, Octaviano.

Revisa un detalle en la cita.
 

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